Al internarse en el distrito, puede percibirse que el malhumor y la intranquilidad imperan entre los vecinos, que al margen de las varias asambleas realizadas, ya no saben qué hacer para modificar la realidad. Sin embargo, la gota que rebasó el vaso de la paciencia, fue el aviso que difundía un comercio de la calle Cervetti y Edison agradeciendo “la seguridad y la iluminación” en la zona. “El mensaje fue alevoso, ya que a 100 metros de allí no hay un foco de iluminación y las calles son todas de tierra”, señaló García, quien se cuestionó “cómo un negocio de este nivel solventa el costo de esta publicidad del orden de los 500 pesos la hora”.