El gobierno de Almirante Brown clausuró preventivamente una empresa química radicada en el Parque Industrial de Burzaco, pero desde distintos sectores reclaman mayores controles sobre este polo productivo, que en los últimos tres años creció más del 100 por ciento
La clausura de otra de las industrias radicadas en el Parque Industrial de Burzaco, a causa de la contaminación ambiental que provocaba, volvió a plantear el dilema sobre los riesgos y perjuicios que están decididos a afrontar, ya sea el gobierno de Almirante Brown o la comunidad, a causa del crecimiento económico. Esta semana, a raíz de los malos olores que emanaban de la empresa química Plaquimet S.A., la Agencia de Política Ambiental y Desarrollo Sustentable de Almirante Brown procedió clausurar preventivamente el establecimiento Plaquimet S.A. Las consecuencias de las actividades de esta fábrica, que solamente durante este año acumuló seis actas labradas por inspectores municipales, afectaban especialmente a los vecinos del barrio El Hornero -que se encuentra ubicado dentro de los límites del polo industrial- en varias oportunidades elevaron sus reclamos. Sin embargo, desde la oposición aseguran que la contaminación ambiental, no sólo generada por la reciente empresa clausurada, es “estructural” y afecta también a otros barrios linderos como Doña Sol y Almafuerte. Ninguno de ellos cuenta con red de agua potable y son abastecidos por el municipio a través de un camión “aguatero”, pero utilizan el agua de la napa para lavar o higienizarse. ¿En emergencia? Cabe recordar que en agosto del año pasado, el bloque de concejales de la Coalición Cívica-ARI presentó una proyecto de ordenanza solicitando se declare la Emergencia Ambiental en el Parque Industrial de Burzaco y sus zonas perimetrales, pero los ediles que responden al intendente Darío Giustozzi no dieron su aprobación. En aquella oportunidad, la iniciativa de la concejal Myriam Locher (CC) proponía un cese temporal en las radicaciones de nuevas empresas hasta tanto se obtengan resultados de los estudios de impacto ambiental del sector. Pero en los tres años de gestión que lleva el actual mandatario las empresas radicadas allí pasaron de 126 a 260, un crecimiento de más del 100 por ciento. “La intención de esta gestión es publicitarse hacia afuera como una administración ‘premium’, moderna e industrialista, pero hacia adentro vemos que muchas cosas no mejoran”, sentenció Locher. Consideró auspicioso los controles que se estén realizando aunque bregó a las autoridades encarar un trabajo “global”. Operativos Respecto al caso puntual de Plaquimet, la Agencia de Política Ambiental y Desarrollo Sustentable municipal informó que la clausura llegó tras las actas labradas durante 2011 y ante la no respuestas a las citaciones efectuadas por la Justicia de Falta municipal. “La empresa sistemáticamente no se presentó, por lo cual se le notificó una intimación de presentación bajo apercibimiento de clausura, la cual tampoco fue cumplida. Vencido el plazo, se procedió a la clausura de la industria”, explicó el organismo a través de un comunicado. Asimismo, recordó que durante el año 2010 también se actuó con ACUMAR y OPDS por un vertido realizado al sistema de pluviales. “El plan de saneamiento de la cuenca Matanza-Riachuelo necesita que los municipios participemos con medidas concretas, controlando tanto las industrias como los basurales espontáneos. En Almirante Brown, tenemos una oficina fija dentro del parque industrial lo que nos permitió incrementar los controles”, detalló Giustozzi.