Frente a la clausura del estadio Roberto Capocassa, mantenida por la APREVIDE presuntamente por deficiencias estructurales (aunque la principal razón está centrada en cuestiones de seguridad por el enfrentamiento entre grupos de la barra), Claypole disputará lo que queda de este campeonato en otra cancha y a puertas cerradas, tal como se lo anunciaron a los dirigentes antes del arranque de la competencia.
Tal como había ocurrido en la temporada anterior, el Tambero viene ejerciendo la localía en Atlético Lugano, donde el terreno presenta un estado deplorable. En consecuencia, a pedido de jugadores y cuerpo técnico se iniciaron tratativas con otras instituciones, buscando un escenario como alternativa. Y a pesar del acuerdo existente con la gente del Naranja de Tapiales, trascendió que se había avanzado en la posibilidad de alquilar la cancha de Cañuelas.
De todas maneras, cuando la dirigencia llevó la iniciativa a los miembros de la Mesa de la Primera D, a los efectos de ser elevada al Comité Ejecutivo de AFA, habrían recibido una rotunda negativa. Bajo el argumento de la existencia de un arreglo para jugar en Lugano y que, debido a ello, se había armado el fixture, surgió la oposición a este cambio.
A jugar
En el plano estrictamente futbolístico, los dirigidos por la dupla Luis Ventura-Sergio Geldstein buscarán recuperarse de la derrota sufrida ante Cañuelas y cortar la mala racha de tres partidos sin ganar, cuando este lunes, a las 15.30 y con el arbitraje de Joerge Broggi, reciban al puntero del torneo, Leandro Alem, en el estadio José Moraños de Lugano, sin acceso al público.