Mientras los problemas institucionales aparecen por donde se fije la mirada, en Banfield, los socios le ponen el hombro a las complejas situaciones que debe afrontar el club.
Frente a arcas castigadas de la gestión que encabeza Eduardo Spinosa, la inacción de varios miembros de la Comisión Directiva que lo acompañan y la falta de actividad de las diferentes agrupaciones políticas del club -hoy pensando más en lo que será el acto eleccionario del año que viene, que en acercarse y aportar su granito de arena- el amor por los colores y la certeza de que con compromiso se pueden cambiar las cosas, un grupo de socios independientes del Taladro viene trabajando desde hace algunos meses con la premisa de cambiar los paradigmas de una institución que en los últimos años sólo vivió peleas internas y divisiones.
En este sentido, “Compromiso Banfileño” nace con la premisa de pasar “de la queja a la acción” y bajo ese lema, ha presentado distintos proyectos desde su puesta en marcha, con el objetivo de contribuir en el desarrollo de la entidad albiverde.
Encabezado por Ariel Tabó, el grupo cuenta con profesionales de distintas áreas, como abogados, arquitectos, contadores, entre otros, lo que permite un desarrollo técnico eficaz y eficiente de cada uno de los proyectos presentados a la CD.
Es que mientras el histórico rival, Lanús, se organizó, consiguió desarrollar un plan a largo plazo, sentó las bases de un club activo desde lo social y lo coronó con varios éxitos deportivos, en Peña y Arenales el horizonte parece ir a contramano de ello.
Al frente de la Subcomisión de Obras, se logró la puesta en valor de las instalaciones del nivel primario del Instituto Banfield. Asimismo, se consiguió la continuidad de este importante proyecto educativo con la proyección y puesta en marcha del colegio Secundario, que hoy es una realidad.
Otra de las iniciativas de Compromiso Banfileño que el club está llevando a cabo es la del “Pase del 70%”, abono a través del cual se creó la figura del socio de cancha, un pedido histórico de los simpatizantes del Taladro. De esta manera, el club no sólo consiguió incrementar su masa societaria, sino la obtención de ingresos genuinos, a esta altura, algo más que un paliativo frente al atraso salarial que afrontan los empleados.
Sin lugar a dudas, los socios están ganado el centro de la escena en un Banfield que no pasa su mejor momento, pero que impulsados por el compromiso y el sentido de pertenencia, siempre logra ver luz al final del túnel.