"Dadas las necesidades del barrio, además de la prestación alimentaria que teníamos decidimos sumar muy de a poco otras cositas. Así empezamos con el bachillerato de adulto, los talleres de capacitación para jóvenes y mujeres de todas las edades, a muchas actividades eventuales como el Día del Niño y un sistema de microcrédito social", confió Molina.
MicrocréditosSi bien no había antecedentes de este tipo de iniciativas en Lomas de Zamora, mucho menos en Villa Centenario, los voluntarios del comedor dieron un paso al frente, se capacitaron y adaptaron la propuesta del Premio Nobel de Economía de 2006, el bengalí Muhammad Yunus.
La iniciativa del fundador del "Banco de pobres" consiste en créditos solidarios sin garantía a los más necesitados para que puedan realizar una actividad independiente y creativa. En Asia, este Banco de pobres ha beneficiado a siete millones y medio de personas, propietarias ellas mismas del banco, en su gran mayoría mujeres, que reunidas en grupos de cinco o más, solidarias y responsables, consiguen reembolsar 9 de cada 10 de sus pequeños préstamos en contra de lo esperado.
"Unos años después de que se creó la ley de microcrédito, comenzamos nosotros articulando en una red de organizaciones marcadas por los lineamientos del Ministerio de Desarrollo Social y, desde el 2003 hasta ahora, tenemos más de 3.000 créditos chiquitos en monto e interés destinados a los vecinos y vecinas del barrio. Además, sólo tomamos como garantía la palabra del que lo recibe", explicó.
Talleres
A pesar de que la conformación y las características del barrio han cambiado, el comedor sigue funcionando para unas 230 personas, cada vez son más los talleres y el sistema de microcréditos se ha afianzado como una forma de confiar y sostener los proyectos independientes.
En tiempos donde la palabra se ha desestimado como garantía, en Villa Centenario sigue como bandera, contra viento y marea.