Fueron capacitados sobre la peligrosidad de los materiales y son coordinados profesionalmente desde la Subsecretaría de Medio Ambiente de Esteban Echeverría, que también les entregó ropa de trabajo.
La invitación se hizo a comienzos de este año, pero no generó demasiadas expectativas entre los cartoneros del barrio San Ignacio de Esteban Echeverría, y lo tomaron como otra de las promesas que hacen los políticos en plena campaña electoral. Por ello, miraron con cierta desconfianza la propuesta que les hacía el gobierno para participar de un proyecto de recolección y gestión de residuos con miras a conformar una cooperativa. Sin embargo, a lo largo de estos meses, el trabajo iniciado por la Subsecretaría de Medio Ambiente, relevando la situación particular y familiar, terminó por convencer a las 20 personas que hoy por hoy, y pasadas las elecciones, ya conforman la Cooperativa “Cartoneros por la Igualdad”, la segunda en su tipo que funciona en este distrito, donde estiman que unas 400 personas están dedicadas a esta actividad. Ahora, ellos están seguros de que su situación mejoró, que dejaron de estar abandonados por el Estado. Tienen esperanza de continuar progresando, porque este cambio también le significó una mejora en sus ingresos y la posibilidad de encarar un trabajo asociado. Actualmente, otros cartoneros les piden poder incorporarse a la cooperativa.
Fantasmas Jorge Bártola nos contó cómo cambio su historia en estos 14 años dedicado a juntar cartones y botellas, de sentirse un excluido a ser tenido en cuenta y reconocido por los demás. “Todavía recuerdo las noches de 2001, cuando nos reuníamos en la estación de Monte Grande a compartir nuestras desgracias. Ahora nos ayudamos, nos organizamos y planificamos nuestro futuro. De 53 años, casado y padre de cuatro chicos, Jorge se consideraba “un fantasma” de la ciudad, que nadie notaba la presencia de los cartoneros en la calle y que nadie se interesaba en la pobreza en que se encontraban todas estas familias. Los dardos sin embargo, apuntan especialmente al corazón del Estado. “Pero este año cambió todo. Nos tuvieron en cuenta, se preocuparon, nos capacitaron sobre la peligrosidad de los materiales y nos entregaron indumentaria, que hace que todos nos miren de otra manera”, agregó durante la charla. “En la calle, los otros cartoneros nos piden poder ingresar a la cooperativa porque vieron cómo estamos trabajando y como ha mejorado nuestra situación”, agregó Bártola.
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