Según los usuarios de la zona, desde hace 15 años que sufren baja tensión o cortes del servicio eléctrico, ocasionándoles serios perjuicios. Anegamientos y falta de recolección de basura, otros problemas.
No poder conectar las estufas, los nebulizadores, quedarse sin agua, perder la mercadería que se guarda en las heladeras o sufrir la rotura de alguno de los electrodomésticos que con tanto esfuerzo supieron conseguir, son algunos de los padecimientos que a diario sufren los habitantes de un amplio sector del barrio 2 de Abril de Rafael Calzada a causa de la baja tensión y de los reiterados cortes del servicio eléctrico. A ello se suman los anegamientos por los desborde del arroyo San Francisco y los problemas en la recolección de los residuos. El problema energético afecta desde hace 15 años a unas 600 familias que viven en 8 de las 116 manzanas que conforman este barrio que se creó en 1981, en plena dictadura militar. El área está delimitada por las calles Hornero, Jilguero, Murature, Ramírez, López Gomara, Avellaneda y Jorge. Hace 10 días se realizó una asamblea vecinal, donde los usuarios elaboraron un petitorio y recolectaron unas 620 firmas en reclamo de que se normalice la prestación de este servicio. El mismo será elevado en los próximos días a la empresa EDESUR, al municipio de Almirante Brown y a los distintos bloques de concejales para que tomen intervención. Los afectados explicaron que agotarán todas las instancias administrativas y de diálogo para resolver esta situación ya que no quieren quemar un sólo neumático ni cortar una sola calle para que se los tome en cuenta. Al respecto, exigen la renovación de la red que afirman es “obsoleta”, y que colapsa en cada lluvia o con los fuertes vientos, y desmienten que se deban a la mayor demanda que pueda haber en el invierno, ya que en el resto del barrio no sufren estos problemas.
Sube y baja En diálogo con este medio, Luis Linares, uno de los referentes barriales, explicó que “desde hace 15 años estamos luchando para que se normalice el servicio eléctrico en nuestras casas”, aunque la bronca se profundizó en este último tiempo debido a la reiteración de los cortes. Han presentado varios reclamos a la concesionaria (N° 326438, 342553, fueron los últimos), y aunque la empresa envió a algunas cuadrillas a supervisar las denuncias no han resuelto el problema. Linares, quien impulsó la ocupación de estas tierras en 1981, en plena dictadura militar, hizo especial hincapié en los riesgos que esta situación trae para la salud, ya sea por no poder calefaccionar las viviendas, los nebulizadores o los bombeadores de agua, ya que en el barrio no hay red de agua potable. Roxana Casco, que hace 27 años vive allí, agregó que al cortarse la energía y la cadena de frío también perdió costosas vacunas para el tratamiento médico que realiza. “Antes teníamos el problema durante el verano, pero ahora pasa en todo momento. Necesitamos que nos den una solución definitiva”, subrayó María Rosa Romano, quien junto a Víctor Figueroa, se radicó en el barrio hace 25 años. Esta familia, como tantas otras, sufrió desperfectos en heladeras y televisores a causa de la baja tensión, y los arreglos los tuvieron que pagar ellos. Linares recordó que cuando conformaron el barrio “habíamos armado una red con cables de cuatro milímetros y nunca se cortaba la energía, incluso cuando todo quedaba bajo el agua. Es más, nosotros llamábamos a SEGBA para que interrumpieran el servicio para que no hubiera electrocutados. Pero después renovaron la instalación y comenzaron los problemas”, recalcó el dirigente barrial, para quien la calidad de vida en el barrio “ha retrocedido”.
Anegamientos Otro de los problemas que enfrentan los vecinos son los anegamientos. Según los vecinos se agravaron desde que se entubó parte del arroyo San Francisco y desde que iniciaron la extensión de la red cloacal, por el movimiento de tierra. “Desde hace dos años que están trabajando, y aunque esperamos tener las cloacas, los trabajos han destruido las calles y las veredas y ahora el agua tapa todo”, subrayó Linares. En tanto, en el municipio, el director de Hidráulica, Luis Caruso, explicó que estos se dan especialmente con el nuevo régimen de intensas lluvias y en los cuellos de botella que el cauce aún tiene debido a la radicación de viviendas en sus márgenes. Tras aclarar que el mantenimiento de los arroyos es una competencia de la Provincia, el funcionario aseguró que “estamos trabajando para liberar las márgenes, reubicando a estas familias, y poder ensanchar el cauce de este arroyo”. A las quejas por la falta de recolección de residuos en las calles más alejadas de la avenida San Martín, donde en algunos sectores se han conformado basurales, el subsecretario de Higiene Urbana, Carlos Falc, reconoció que ello se debe al estado de las calles que dificulta el acceso de los camiones, y se comprometió a relevar la zona.
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