La cooperativa “La Esperanza” de Esteban Echeverría, al frente de la empresa “LaEs”, clama por una oportunidad para continuar con el proyecto. Pidieron ayuda al gobierno comunal para frenar el remate y defender la fuente laboral, pero hasta ahora no han obtenido respuesta
El enorme esfuerzo hecho desde hace casi dos años por un grupo de trabajadores para recuperar la fábrica “Cler” de Esteban Echeverría, podría esfumarse el 15 de abril, fecha fijada por la Justicia para rematar el inmueble donde funciona, en Fernando del Toro 955, Monte Grande. Dar a conocer su caso en los medios, gestionar ante organismos del Estado y en los tribunales es la tarea que ocupa en estos momentos a los siete operarios que conformaron la Cooperativa “La Esperanza” y temen quedar en la calle, aunque hasta el momento parecen haber sido infructuosa. La Municipalidad de Esteban Echeverría tampoco les ha brindado ayuda para evitar la pérdida de esta fuente de empleo. El juez Julio César Palacios, a cargo del Juzgado Civil y Comercial N° 10 de Lomas de Zamora, es quien dictaminó el remate tras la quiebra decretada el 16 de junio de 2009. Sin embargo, es necesario señalar que la empresa arrastraba un largo prontuario de convocatorias de acreedores producto del desmanejo de sus anteriores dueños, según comentaron desde la cooperativa. Lo curioso del caso, según señalaron a este medio los trabajadores, es que la notificación del remate no llegó por una comunicación oficial del juez, ni siquiera por su abogado, sino por la visita de una persona allegada a la “Liga”, la organización dedicada a la venta de inmuebles. Sin perder esperanzas El presidente de la cooperativa La Esperanza, Elías Robledo, visitó nuestra redacción y comentó los pormenores de esta historia de esfuerzo, lucha y dedicación, que pretenden no termine en un fracaso. Así recordó que tras el cierre de la empresa Cler, que fabricaba extractores, purificadores de aire y ventiladores de techo y llegó a emplear a unas 60 personas, él junto a otros seis compañeros decidió conformar una cooperativa para poder recuperarla. “Comenzamos el 24 de agosto de 2009, suscribimos un convenio de locación con el juez hasta marzo de 2012, y saldamos algunas de las deudas de los dueños anteriores. Recuperamos la maquinaria y la venta, ya que en este corto plazo tenemos una facturación que ronda los 80 mil pesos mensuales”, señaló Elías. El cooperativista aclaró que “no queremos que nos regalen el predio, pero sí que nos den la opción de negociar y diagramar un plan de pago para no quedar en la calle”, al margen de que adelantó que ya han gestionado un subsidio por 700 mil pesos en caso de que se les dé una oportunidad. Según confirmó Robledo, la valuación del inmueble es de 1,5 millones de pesos, pero el remate no tiene base, por lo que asegura que lo “terminarán vendiendo por chauchas y palitos”. Siguen trabajando A pesar de que están desesperados, no pueden darse el lujo de parar la producción y dejar de cumplir con los compromisos asumidos con sus clientes. Por eso siguen trabajando y lo hacen con más fuerza todavía, por lo que a partir de este mes han ampliado la garantía de los productos, que comercializan bajo la marca “Laes”, a dos años. “Con este panorama carecemos de previsibilidad, por lo que se nos hace imposible ampliar la cantidad de empleados, pero sin dudas que necesitamos contar con más personal para dar respuesta al crecimiento de la demanda”, subrayó Robledo. El presidente de la cooperativa La Esperanza se mostró “orgulloso” de lo logrado en solo dos años, teniendo en cuenta que la marca “Cler” había desaparecido. “Hemos recuperado varios clientes y comenzamos a abrir nuevos mercados en el interior del país”, recalcó.