Un equipo del Comité contra la Tortura de la CPM inspeccionó el jueves pasado el lugar e intervino para garantizar un rápido traslado que permita salvaguardar la integridad de las mujeres. "Al ingresar a la celda donde permanecían detenidas, se percibió rápidamente un clima de hostigamiento y violencia que las obligaba a permanecer en silencio", se detalló.
Tras la inspección intervino la Fiscalía de Brandsen que constató las graves condiciones de detención y del Juzgado de Garantías Nº 1 de La Plata que dispuso el traslado de las mujeres a la Alcaidía Nº 3 de La Plata.
Audiencia con RitondoEn ese marco, integrantes de la Comisión Provincial de la Memoria se reunió con el ministro de Seguridad de la provincia, Cristian Ritondo, y expresó su preocupación por las prácticas sistemáticas de las policías que atentan contra los derechos humanos y constituyen una política criminal selectiva que se orienta, principalmente, contra los sectores más pobres de la sociedad.
La CPM le entregó un documento con seis líneas de trabajo en materia de seguridad y, en el marco de la denuncia realizada por torturas y abuso sexuales que sufrieron cinco mujeres detenidas en una comisaría de San Vicente, exigió que se tomen las medidas necesarias para sancionar los responsables del hecho.
"Debemos avanzar en la implementación de una política de seguridad democrática que respete los derechos humanos", declaró Adolfo Pérez Esquivel luego de la audiencia. Junto al presidente de la CPM, estuvieron los integrantes del organismo Mauricio Tenembaum, Roberto Cipriano García, Susana Méndez, Víctor De Gennaro, el coordinador del área de Justicia y Seguridad Rodrigo Pomares y la directora general de Áreas Sandra Raggio.
En virtud de este diagnóstico, la CPM le entregó al ministro Cristian Ritondo un documento con los seis puntos centrales para el diseño de políticas públicas de seguridad democrática que permitan revertir la grave situación de los derechos humanos en la Provincia.
Entre los temas expuestos, se expresó la preocupación por la habilitación de los calabozos de comisarías como lugares de detención que "ha sido y es una condición de posibilidad para la tortura y otros tratos o penas crueles, inhumanos y degradantes".
El organismo también denunció el uso letal de la fuerza por parte de los funcionarios policiales y las serias falencias en materia de control de las armas de fuego, municiones y otros materiales controlados; particularmente grave es el déficit en el control de las armas bajo custodia estatal.