Referente e ídolo del club, el defensor vive este momento de una manera particular: “Llegué para ascender al Nacional y terminé volviendo a la Primera y disfrutando del equipo del que soy hincha. No le puedo pedir más a Dios”.
Cuando Gastón Aguirre volvió a Temperley hace dos años, su llegada fue una revolución no para el Cele sino para todo el fútbol de ascenso, ya que un hijo dilecto regresaba al elenco del cual es hincha.
Dos años después, a los 33, conserva aquella emoción de un joven que recién debuta y ostenta con orgullo el hecho de llevar al club de su infancia a la elite.
"Yo vine a sumar y a cumplir mi sueño de ascender al Nacional B. Nunca me imaginé que íbamos a llegar a Primera tan rápido. Somos el equipo que menos presupuesto tiene, un grupo de jugadores muy humilde que a veces le cuesta llegar a fin de mes. Sabíamos que teníamos que hacer todo bien para ascender y no cometer errores", manifestó entre lágrimas.
El defensor todavía no puede creer lo que está viviendo y le agradeció a la gente que siempre creyó en el grupo: "Comparados con otros equipos, Temperley no tiene un grupo de estrellas, sino esfuerzo y sacrificio. A veces no hace falta el dinero para conseguir cosas. Con un presupuesto base de la Primera B, más algunos muchachos que vinieron del interior pudimos combinar un once excelente e ir paso por paso sin apurarnos, siempre con el apoyo del hincha, factor vital".