El ex delantero Carlos Leeb, que con sus 16 tantos fue clave en el ascenso anterior, contó que celebró este regreso a Primera junto a su hijo de 13 años y evocó a aquel equipo: "No estaba en los planes de nadie lo que pasó", reconoció.
"Este ascenso te hace revivir todo aquello lindo que nos pasó en el 2001, porque ahora veo a mi hijo Carlitos, fanático de Banfield, sufriendo, llorando, muy ansioso por este gran logro. Nunca pensé que él iba a heredar una pasión tan fuerte", aseguró, con la voz quebrada de la emoción, Carlos Leeb, uno de los históricos del club. Es que el Gato sabe lo que es pelearla en la Primera B Nacional porque hace ya 13 años fue protagonista del regreso del Taladro a Primera, con sus 16 goles.

Un amor incondicional siente el ahora técnico de Chacarita por Banfield, un club que marcó su carrera y en el que en 2001 tuvo dos de sus mayores alegrías: "Cuando ascendimos mi esposa estaba embarazada de Carlitos, mi hijo que hoy tiene 13 años y es el más enfermo de Banfield de mi familia. Ella venía con la panza a vernos en todas las canchas, con mis hijas, que se emocionaron a más no poder con ese título", relató el ex delantero.

Asimismo, los recuerdos de aquel ascenso del 2001 se entremezclan con el momento actual del Taladro y Leeb ensayó una comparación entre ambos equipos: "Queríamos hacer una buena campaña y recién al año siguiente pensar en ascender. No estaba en los planes de nadie lo que pasó", reconoció.

En este sentido, evocó las dificultades que tuvo que sortear ese Banfield: "Muchos descreyeron de este grupo, como Oscar Blanco se fue a los pocos partidos, pensaron que todo estaba perdido. Pero cuando fuimos avanzando, y dejamos en el camino a Arsenal, a Instituto y llegamos a la final contra Quilmes, nos dimos cuenta que podíamos, que éramos capaces".

En tanto, el Gato marcó las diferencias entre ambos planteles y ponderó a los chicos del club que brillaron en esta temporada: "En ese momento las inferiores no habían explotado como ahora, que el equipo tiene un 80 por ciento jugadores del club. Nosotros no contábamos con ese plus, el grupo que se armó era de futbolistas grandes, que venían de otros equipos y muchos tuvieron su despegue futbolístico en Banfield", indicó.

Ya focalizado en esta alegría para el pueblo albiverde, el técnico de Chacarita llenó de elogios al elenco de Almeyda: "Tuvo una planificación extraordinaria, es un equipo sólido por donde se lo mire, y la estructura es impecable", señaló, al tiempo que la comparación volvió a hacerse presente: "Es muy distinto al ascenso del 2001, hasta en lo que implica la concentración, porque nosotros no teníamos semejante edificio".

Como cierre, con la camiseta del Taladro en la piel, Leeb le dejó sus deseos a su amado club: "Ojalá que siga creciendo. Pasó unos momentos muy feos que, estando en la institución y viéndolo desde afuera, me dolieron mucho. Y mi hijo los padeció también porque es fanático, lo he visto llorar cuando las cosas no salen, y festejar este momento histórico. Es un volver a vivir", destacó.