El tenista oriundo de Tristán Suárez -que padece de hemofilia severa- ensaya hace dos meses en el club Encuentro con Amigos de Temperley y disfruta de la posibilidad de practicar un deporte en pos de combatir la enfermedad.
Fernando Rivaldi es la personificación del esfuerzo y la dedicación de la mano del deporte. Oriundo de Tristán Suárez, el atleta de 36 años entrena hace dos meses en la Escuela de Tenis que conduce Diego García Tortosa en el Club Encuentro con Amigos de Temperley.
Allí, busca combatir la hemofilia severa que padece y que le provocó una artropatía de magnitud en la rodilla derecha. Y de la mano de la especialidad de la raqueta y la red es que intenta mostrar sus habilidades para desarrollar una vida normal, como él mismo se considera.
En ese sentido, valoró el aporte de quienes lo ayudan en la entidad de la región. "La verdad que me siento espectacular en este lugar. Es una cosa hermosa. Cómodo, con un ambiente humano increíble y los chicos son muy buenos", destacó.
La dificultad que lo complica y ha avanzado desde su nacimiento, hace 36 años, se evidencia en sus palabras: "Es una especie de artrosis de un hombre mayor de 80 años". Y agregó: "Dentro de las limitaciones se lleva bastante bien, quizás más complicado en los días húmedos, en los de mucha lluvia; ahí es muy doloroso. Uno se acostumbra a vivir con eso".
Ayuda Rivaldi, a su vez, ponderó la importancia del deporte, al que considera "fundamental". "En mi caso, el tenis lo practico de muy chico, desde los 8. Lo hice en forma convencional hasta que la enfermedad fue avanzando y no pude continuar más. A finales del año pasado arranqué a ensayar adaptado en el Cenard", sostuvo. Ahora está en ECA y lo disfruta.
El protagonista, en tanto, destacó el apoyo de su mujer, Mónica, y de su hijo Agustín, de 7 años. También ponderó el esfuerzo de Gerardo, su hermano, quien tiene el mismo inconveniente que él, y busca alternativas en el deporte.