Esta semana no dictaron clases ya que había pérdida de gas -tras el robo de estufas- y porque había que poner en orden la escuela.
Tristeza, impotencia e indignación volvieron a sentir los miembros de la comunidad educativa de la EP 98 de Villa Fiorito luego del robo y los destrozos con maliciosa saña de las instalaciones que sufrieron la semana pasada.
"Se llevaron hasta la bandera", graficó Gladys, la vicedirectora del establecimiento ubicado en Larrazábal y Reano, para luego dar cuenta que de se habían robado computadoras, impresoras, instrumentos musicales, ollas y estufas, entre otros valiosos elementos. Además, destruyeron armarios y documentos (como legajos de hace más de 15 años).
En la noche del viernes pasado, aprovechando un corte de luz que bloqueó las alarmas, un grupo de delincuentes ingresó al establecimiento, luego de forzar una puerta del primer piso que estaba soldada al marco.
La docente manifestó que "sentimos mucha impotencia porque todo el esfuerzo que día a día todos los docentes de la institución llevamos adelante para darles lo mejor a los alumnos, se ve empañado por estas situaciones que lamentablemente muchos establecimientos estás padeciendo".
Tratamos de ponernos fuertes y salir adelante, con la ayuda de las autoridades y con la comunidad que nos ha acompañado muchísimo", agregó Gladys.
Llamó la atención en uno de los paneles del secundario un mensaje que podría ser revelador para la investigación del caso: "Les cabió por gato", a partir de lo cual analizan quiénes podrían haber sido los autores y cuál fue el motivo, sin descartar que se hayan sido ex alumnos de la escuela.