Los reiterados y fuertes temporales de esta semana pusieron a los vecinos de la región en estado de alerta por el anegamiento de varias arterias y el desborde de los arroyos que atraviesan varios distritos. Sobre Oliden al 900 y la bajada por Sánchez de Bustamante hasta el arroyo del Rey, en Guido Spano al 1800, Hipólito Yrigoyen al 11.000, la esquina de Avenida Fernández y Soler, Mascardi y las calles paralelas hasta el citado arroyo en Lomas de Zamora, se repitió el miércoles el panorama que se había visto el domingo con varias horas de anegamiento y vecinos sin poder salir de sus casas ante la constante amenaza de mayores inundaciones. En Almirante Brown, los mayores focos de inundación estuvieron en Burzaco y las zonas aledañas al shopping Boulevard mientras que en varias calles de Luis Guillón también se repitió la amenazante imagen. “El agua baja rápido si está limpio, pero el problema es que con un poco de lluvia fuerte ya se inunda”, indicó un vecino de Esteban Echeverría. Si bien no hubo que lamentar evacuados, personal de Defensa Civil trabajó arduamente para solucionar algunos inconvenientes con en la región con tormentas que se asemejan a las de la última quincena de 2009, las que generaron graves inundaciones en las localidades de Ingeniero Budge, Llavallol, Villa Fiorito y Lomas Centro; y en el barrio Laprida, lindero al arroyo del Rey, donde varias casas tuvieron más de un metro de agua en su interior. En las dos jornadas de intensas lluvias de esta semana, las calles se anegaron en cuestión de minutos y el temor por el eventual ingreso del agua a las viviendas se extendió durante toda el resto del día ya que las mayores crecidas se registraron luego de que finalizan las precipitaciones. “Con que sólo caigan dos gotas, se inunda la calle, tenemos que poner compuertas, pensar en levantar los muebles y todo un trabajo que ya es rutinario y cansador por la falta de soluciones definitivas”, indicó Marta, una lomense damnificada por el anegamiento de su casa cerca del arroyo Del Rey. Y por si fuera poco, los vecinos sumaron una nueva preocupación con los anegamientos con las tormentas eléctricas luego de que la semana pasada murieran varias personas y el miércoles se registrara la rotura de una loza por la caída de un rayo. “Con el paso de los años perdimos muebles, ropa y comestibles. Costó reponer las cosas. Ahora ¿tenemos que pensar en un pararrayos para no perder la vida? Con este calor y la experiencia que tenemos, sabemos que faltan más lluvias fuertes durante el verano”, analizó la vecina.