Los dueños de los cinco supermercados chinos de Claypole están atemorizados y se mantienen en alerta ante la posibilidad de que se concreten los saqueos que se promocionan a través de las redes sociales.
Una tensa calma se vive en los suburbios de los distritos de nuestra región. Comerciantes, sean chinos o argentinos, están atemorizados ante la posibilidad de ser víctimas de saqueos o robos organizados; mientras que la falta de energía que continúan padeciendo algunos usuarios tras el temporal contribuyen a caldear los ánimos.

Así es como en Don Orione, el titular del supermercado Vigoroso -Av. Monteverde al 4300, Claypole- decidió tapiar el frente del comercio para defenderse de los saqueos que se siguen promocionando por las redes sociales para el día 20 de este mes. No son los únicos que han tomado medidas, los negocios del barrio Don Orione también están preocupados por la situación y decidieron cerrar más temprano y hacerlo en forma conjunta.

La preocupación no es para menos, si se tiene en cuenta que el populoso complejo habitacional, donde viven unas 100.000 personas, sólo cuenta con cinco efectivos policiales para brindarle seguridad.

Cruzan los dedos

Además, el trágico antecedente de Glew y el saqueo sufrido por otro super en Florencio Varela, cercano al Barrio, alimentan estos temores.

"Lo único que nos queda es cruzar los dedos y rezar para que no suceda nada hasta que pase Año Nuevo y que después se vaya normalizando", comentó uno de ellos.

En tanto, otro vecino expresó que "todo esto da mucha indignación y vergüenza, comprobar que lo que tendría que ser un mes de paz y sentimiento cristiano, se convierta en incertidumbre y angustia".

En Glew

En Glew, en tanto, la familia del comerciante asesinado evalúa si continuará desarrollando la actividad y si seguirán radicados en el país.

En el barrio, los vecinos volvieron a reclamar justicia y más seguridad, y que de una vez por todas se instale el destacamento policial en el sector Este de la localidad, tal como lo prometió Darío Giustozzi hace un año y medio.

Hasta el miércoles a la noche, la sensación de indefensión y abandono persistía en barrios como Almafuerte, Kanmar o Gendarmería, cuando recién recuperaron la energía eléctrica después del temporal. "Durante diez días vivimos en un pueblo fantasma, quemando ramas o neumáticos en las esquinas para tener un poco de luz", señaló Myriam.

La Municipalidad de Almirante Brown informó que trabaja activamente para normalizar la situación en los barrios de las distintas localidades afectadas por el temporal y que colabora con en la construcción de un tendido eléctrico que permita poner en marcha las bombas para abastecer de agua a más de 2.500 vecinos en un complejo habitacional de 600 viviendas en Glew.

Cautela en zonas céntricas

En los centros comerciales más céntricos, los rumores de saqueos, hicieron que el lunes pasado muchos bajaran las persianas ante el temor de un ataque, pero no sucedió nada, tal como lo aseguraron desde las Cámaras de Comercio de Almirante Brown, Lomas de Zamora.

El presidente de la entidad lomense, Alberto Kahale, aseguró a medios de prensa que están en permanente contacto con la Secretaría de Seguridad municipal y con los comisarios.