El hijo de Pedro y sobrino de Octavio,
Cristian, es preparador y tuvo algunas
carreras como piloto en Procar y TC Pista
Los hermanos Suárez son leyenda en el Turismo Carretera y con el correr de los años se han ganado el respeto y la admiración de fanáticos y colegas. Octavio y Pedro Suárez compitieron durante años en el TC con una Dodge, que estuvo a la par de los mejores autos de esta marca en los años ‘80, como los de Jorge Martínez Boero, Oscar Castellano y Roberto Mouras, y se destacaron en varías carreras formando parte de la época dorada de Dodge. Octavio como piloto encontró la muerte en 1984, cuando sufrió un accidente en la Vuelta de Tandil 20 días después de su última carrera ganada en Santiago del Estero. Sobrino de Octavio e hijo de Pedro, Cristian Suárez, de 37 años, es quien mantiene viva la tradición familiar de los fierros y el amor por Dodge. Suárez habló con este medio y revivió anécdotas de su padre y de su tío, quien fuera presidente de la ACTC durante los primeros años de los 80 hasta el día de su fallecimiento. “Era lindo vivir las carreras de mi familia desde adentro y todavía tengo el recuerdo fresco de la última que ganó Octavio en Santiago y de los asados que hacíamos con otros corredores y poder contarlo ahora para mí es un orgullo. A Octavio le costó mucho llegar a la presidencia de la ACTC, por eso mi padre Pedro no quería correr porque se ocupaba de los negocios y de la preparación de los autos para que Octavio pudiera hacer carrera como dirigente”, recordó Cristian Suárez. Octavio Suárez fue uno de los dirigentes que más luchó para lograr que la ACTC se independizara del ACA y su sobrino Cristian lo recordó en su faceta dirigencial. “Octavio era una persona que se preocupaba mucho por el estado de las rutas y de los circuitos, y en una época él habló con Mouras y con Castellano para que dejen de rozarse en las carreras. Justo para aquel año, ambos Dodge peleaban el campeonato y se sacaban chispas, pero como mi tío quería evitar problemas, les dijo que así el TC iba a dejar de correrse”, reveló Suárez. Pedro fue homenajeado por la ACTC con una plaqueta con motivo de los pilotos destacados del Bicentenario, en el marco de la competencia en el Autódromo Oscar y Juan Gálvez de la Capital Federal. “Vino muy feliz mi papá porque es muy amigo de Aventín, ambos lucharon junto a Octavio para hacer grande a la ACTC y para llegar a donde llegaron. Compartieron muchos momentos y cada tanto lo llaman para consultarle cosas”, sostuvo el preparador de Banfield. Actualmente, Cristian Suárez trabaja en su propia estructura competitiva con la atención a pilotos del TC Platense, como Ariel García, vecino de Avellaneda y cuyo padre Héctor corre en el TC Pista Mouras. Sobre su trayectoria como piloto, iniciada en 1997, hay incertidumbre porque aún no sabe si continuará en el Procar 4000, categoría a la que arribó gracias a la ayuda de varios amigos suyos y de su padre que le han preparado muchos autos. Tuvo un fugaz paso por el TC Pista con Dodge, dado que abandonó por falta de tiempo. Actualmente tiene su propio taller, donde ha asistido los autos de Gustavo Ayala, Nito Arcara y Gastón Loioco - su primo-, con quienes cosechó varios éxitos. No obstante, Suárez dejó en claro que la vieja Dodge que recorrió las rutas argentinas con Pablo y Octavio fue donada al Museo Juan Manuel Fangio de Balcarce, y cada tanto es exhibida en alguna exposición.