Estuvo a cargo del obispo de Lomas de Zamora, Monseñor Jorge Lugones, quien advirtió sobre la urgencia de alcanzar la paz a través de la justicia.
La comunidad de Temperley Este se unió en un profundo reclamo de justicia durante la misa de exequias por Agustín Rivero, el estudiante de 21 años asesinado el 24 de abril durante un robo. Fue presidida por el obispo de la diócesis de Lomas de Zamora, monseñor Jorge Lugones, quien centró su mensaje en la urgencia de alcanzar la paz a través de la justicia. El oficio religioso tuvo lugar en la parroquia Asunción de María, donde la víctima había cursado sus estudios secundarios. Lugones estuvo acompañado por el obispo auxiliar, monseñor Fernando Rodríguez, y el párroco Alberto Tamborino. Asistieron los padres de Agustín, Silvina y Fernando, su hermana Valentina, familiares y amigos.
Durante la misa, Tamborino manifestó que la comunidad se encuentra atravesada por este "doloroso episodio" y subrayó que el objetivo de la misa fue, además del consuelo espiritual, "pedir justicia como fuente de paz y fortaleza para su familia". Por su parte, Lugones vinculó el hecho con la realidad que atraviesan los barrios del sur del Conurbano. El obispo ya se había pronunciado el sábado previo, durante la peregrinación diocesana a la Basílica de Luján, donde expuso la gravedad de la situación actual: "Han matado esta semana a un chico en Temperley; entregó todo y lo mataron". En un duro diagnóstico sobre el presente social, el prelado advirtió que "la violencia y la inseguridad campean, es lo que vivimos todos los días".
Agustín Rivero fue atacado el 24 de abril en Dinamarca y Ericson, mientras regresaba de cursar sus estudios en la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional de Lomas de Zamora (UNLZ). El joven fue abordado por un grupo de delincuentes con el objetivo de sustraerle su teléfono celular. A pesar de no haber ofrecido resistencia, los asaltantes le quitaron la vida, generando una fuerte conmoción en el ámbito académico y vecinal.
Por el crimen del joven fueron aprehendidos dos hermanos, Lautaro Ezequiel Miguel Angel Silva, de 21 y 25 años, tras descender de uno de los vehículos en los que se trasladaban los delincuentes que lo asaltaron y refugiarse en una vivienda de Monte Chingolo, en el partido de Lanús. La causa, caratulada como "Homicidio Criminis Causa y Robo Agravado por el empleo de arma de fuego, en poblado y en banda", quedó bajo la órbita de la Unidad Funcional de Instrucción (UFI) 7 del Departamento Judicial de Lomas de Zamora, mientras continúa la búsqueda del resto de los responsables.
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