La aceleración de los trabajos en los terrenos que la Nación le cedió a la entidad deportiva encendió la queja de grupos ambientalistas y vecinos de Esteban Echeverría que temen por el ecosistema.

A todo vapor, el Racing Club de Avellaneda avanza con el relleno de los terrenos que le cedió el gobierno nacional en el distrito de Esteban Echeverría para construir un enorme centro polideportivo en un sector que forma parte del humedal de la Laguna de Rocha. Entidades ambientalistas que luchan por la preservación de este ecosistema volvieron a alertar de la situación y reclaman acciones a autoridades.

Cabe señalar que esta área, unas 32 hectáreas, fueron desafectadas de la ley que declaró reserva natural a la laguna. Sin embargo, tanto la Asociación Ambientalista de Esteban Echeverría como la Asociación de Vecinos de Barrios Aledaños al Centro Atómico Ezeiza consideran que estas tierras tienen "el mismo valor ambiental que el resto de la reserva", por lo que pretenden que se declare Área Protegida al área que rodea la reserva.

En rechazo a este proyecto ya concretaron una marcha al Palacio municipal no sólo en defensa del medio ambiente sino también porque consideran que el relleno de estos lotes afectará a los barrios de 9 de Abril, que se inundarán aún más.

Aceleración

Los trabajos se aceleraron el mes pasado, y ello debe estar relacionado al ingreso de fondos que obtuvo el club gracias a la venta de algunas de sus figuras, como Bruno Zucculini, Rodrigo De Paul y Luciano Vietto. Los trabajos fueron supervisados días atrás por el presidente Víctor Blanco.

De acuerdo a lo que se informa en el sitio del club, "el próximo paso será iniciar la segunda fase de las labores, que implican el rellenado de tierra en los sectores que lo necesiten. Una vez concluida esa tarea, lo siguiente será arrancar con la construcción del edificio".

"Este club grande de la Argentina, que posee recursos podría comprar una propiedad en otra parte y no apropiarse de lo que es de todos" se quejaron los vecinos, quienes se quejaron de que la obra avanza sin haberse hecho los estudios de impacto ambiental correspondiente y terminarán destruyen la vida en el lugar.

En este sentido, explican que el centro deportivo va a tapar la infraestructura natural del humedal, encargado de absorber agua de lluvia y regular las crecidas del Río Matanza.