Ocurrió cuando los generales en Birmania dieron un golpe de Estado, y acciones similares se repitieron en Uganda y Bielorrusia. En total, se produjeron 93 cortes importantes de internet en 21 países para silenciar la web.

La junta militar de Birmania (Myanmar) ultima una ley de ciberseguridad que le permitirá interrumpir temporalmente internet, prohibir contenidos y reclamar datos de los usuarios, todo ello cuando continúan las detenciones a políticos tras el golpe de Estado.

El intento de controlar internet llega en medio de protestas, aunque más dispersas y menos multitudinarias, a lo largo del país contra el levantamiento militar que acabó con el Gobierno electo de Aung San Suu Kyi.

Según el borrador de una directriz a la que tuvo acceso la prensa, la Junta exige que los proveedores guarden un registro de los usuarios (IP, teléfono, dirección, uso de datos y otra información necesaria) durante tres años y entregarlo cuando se les pida.

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Cortar internet, el nuevo comodín de regímenes autoritarios

Cortar internet, el nuevo comodín de regímenes autoritarios

Cabe destacar que cuando los generales en Birmania dieron un golpe de Estado, cortaron la conexión a internet en un aparente intento de frenar las protestas.

En Uganda, por su parte, los usuarios no pudieron acceder a Facebook, Twitter y otros medios sociales durante semanas tras las elecciones. Y hace meses que no se puede navegar por internet en la región de Tigray, en el norte de Etiopía, sumida en un conflicto armado.

En todo el mundo, cortar el acceso a internet se ha convertido en una táctica cada vez más popular de regímenes represivos y autoritarios, y de algunas democracias poco garantistas. Los grupos de derechos digitales señalan que los gobiernos utilizan estas medidas para sofocar la disidencia, silenciar a la oposición o tapar abusos de derechos humanos, imponiendo preocupantes restricciones a la libertad de expresión.

Los regímenes suelen cortar el acceso a internet en respuesta a protestas o disturbios civiles, especialmente en periodos electorales, en un intento de mantenerse en el poder restringiendo el flujo de información, según los investigadores. Es el equivalente digital de tomar el control de las cadenas locales de radio y televisión, que formaba parte del manual de déspotas y rebeldes.

Durante años, no se ha informado o se ha informado mal sobre los cortes de internet, dijo Alp Toker, fundador de la organización de monitoreo de internet Netblocks. El mundo está empezando a darse cuenta de lo que está ocurriendo conforme crecen los proyectos que, como el suyo, hacen esfuerzos por documentarlo.

El año pasado se produjeron 93 cortes importantes de internet en 21 países, según un reporte de Top10VPN, un grupo de investigación de seguridad y privacidad digital con sede en Gran Bretaña. La lista no incluye lugares como China y Corea del Norte, donde el gobierno controla estrechamente o restringe las conexiones a internet. Las restricciones pueden ir desde bloqueos totales a cortes de acceso a plataformas sociales concretas o bruscas reducciones de la velocidad de conexión, indicó el informe.

La noruega Telenor ASA, que gestiona una de las principales operadoras de celular en Birmania, dijo que el Ministerio de comunicaciones había citado circulación de noticias falsas, estabilidad de la nación e interés público al ordenar a las operadoras que desconectaran sus redes de forma temporal.

Telenor dijo que tenia que cumplir las leyes locales. "Lamentamos profundamente el impacto que tiene el corte en la gente en Birmania", dijo la empresa.

En Bielorrusia se cortó el acceso a internet durante 61 horas tras las elecciones presidenciales del 9 de enero, en el primer bloqueo europeo de Internet. El servicio se cortó después de que los resultados oficiales dieran como ganador al autoritario presidente Alexander Lukashenko, aunque la votación fue ampliamente considerada como amañada y desencadenó enormes protestas. El acceso siguió siendo inestable durante meses, especialmente durante las protestas de los fines de semana.

El riesgo es que una vez lo hace una democracia, otras se vean tentadas a hacer lo mismo. Podría comenzar a nivel local para gestionar protestas, pero después ampliarse más.

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