En la era de la instantaneidad y las fotos digitales, el Instituto Nacional de Investigación del Genoma Humano, en Maryland, Estados Unidos, informó que junto a desarrolladores tecnológicos crearon un software capaz de detectar enfermedades congénitas a través de una selfie.
Así, con un avanzado sistema de reconocimiento facial y una extensa base de datos, el programa puede ayudar a los profesionales a detectar el mal congénito que es conocido como Síndrome de Di George.
Paul Kruszka, investigador a cargo del proyecto, dio más detalles y admitió que “hemos estado trabajando junto a médicos de muchos países del mundo, quienes nos enviaron fotos de pacientes con este mal para poder armar algoritmos. Se utilizó la tecnología de análisis facial, similar a la de Facebook, para comparar las facciones de 156 personas caucásicas, africanas, asiáticas y latinas que padecen el mal genético”.
En relación a detalles de la enfermedad, el profesional deslizó que “el Síndrome de Di George puede ser complicado de diagnosticar en una población muy diversa. Este mal resulta en diferentes problemas como males cardíacos, sordera y paladar hendido, entre otros. Su pronta intervención permite ofrecer un cuidado apropiado”.
Más adelante, también explicó sobre este mal que “La enfermedad es causada por la pérdida de fragmento de ADN del cromosoma 22 y es hereditaria. Presenta una amplia variedad de síntomas, aunque no todos están presentes en cada uno de los pacientes. Entre ellos, está una constitución fácil característica. Su diagnóstico se hace a nivel molecular a través de varias pruebas genéticas”.
En la simpleza está la belleza: “Se tomaron fotos con teléfonos celulares o cámaras. Se les pidió a los médicos que envíen las tomas sin importar el formato o la profesionalidad de la fotografía ya que lo importante era poder tener la mayor cantidad de datos para armar los algoritmos y encarar el desarrollo del software”, destacaron quienes llevan adelante este proyecto.
La herramienta acelera los procesos de diagnóstico: “Al momento, se utilizó en varios países y casi en el 97% de los casos en los que los médicos se animaron a usar la herramienta para el diagnóstico de la enfermedad, el resultado fue preciso y acertado”, destacó Kruszka.
Para finalizar, el investigador sostuvo que “Confiamos en que este tipo de avances va a hacer que los doctores que trabajan en clínicas que no cuentan con las mejores herramientas tecnológicas, puedan realizar análisis genéticos con sólo tomarles fotos a sus pacientes y tener un teléfono inteligente”.
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