El trabajo remoto pondría fin al papel destacado de Silicon Valley, el clúster tecnológico más importante del mundo y donde firmas como Facebook y Google tienen sus oficinas centrales, empresas que confirmaron que lo mantendrán tras la pandemia

Mientras en muchas compañías a nivel local el home office está bajo la lupa, Twitter se manifestó de manera tajante al respecto: ya ha dicho a sus empleados que no hace falta que regresen jamás a la oficina.

Google y Facebook van en la misma sintonía que la firma del pajarito celeste. La red social de Mark Zuckerberg, por ejemplo, quiere que la mitad de los suyos trabajen desde casa en 10 años.

Esta claro: el Covid-19 ha acelerado el empleo remoto en Silicon Valley, lo que, a su vez, amenaza la existencia misma del clúster tecnológico.

Hasta hace solo unos meses -antes de la pandemia- tener una oficina en San Francisco, San José o alguna de las poblaciones aledañas era casi un requisito para cualquier empresa tecnológica estadounidense e, incluso, de otros países, puesto que ello demostraba estatus y abría puertas tanto de talento como financieras.

“Sabemos que hay talento tecnológico fuera de estos ’hubs’ y el empleo remoto abrirá muchas puertas que hasta ahora permanecían cerradas”, exlicó a la agencia EFE Rob Atkinson, fundador y presidente del centro de pensamiento especializado en políticas científicas y tecnológicas Information Technology and Innovation Foundation (ITIF).

MENORES COSTOS

Permitir a sus empleados trabajar desde casa de forma permanente no solo permitiría el acceso de las firmas tecnológicas a talento fuera de Silicon Valley, sino que, además, les permitiría rebajar gastos tanto en personal (más competencia entre candidatos y ajustes basándose en al coste de la vida en cada región) como en inmuebles.

Apple se acaba de gastar 5.000 millones de dólares en su nueva sede de Cupertino; Google, 2.400 millones en sus oficinas en el centro de Nueva York, y Salesforce tiene alquilada la torre más alta de San Francisco.

Poder prescindir de todos estos espacios o, por lo menos, reducir considerablemente sus dimensiones para albergar únicamente operaciones esenciales supondría ahorros multimillonarios cada año para las empresas, especialmente cuando Silicon Valley es una de las zonas con el metro cuadrado más caro de todo EE.UU.

La gran duda respecto al trabajo desde casa y lo que hacía que Facebook fuese hasta hace poco muy reacia a permitirlo entre sus empleados es su efecto sobre la productividad y la creatividad, dos aspectos esenciales para el funcionamiento de una empresa de tecnología.

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UNA EXPERIENCIA POSITIVA

“A veces es un poco más difícil mantener la concentración, pero a la vez eso es más aceptable porque se permite trabajar fuera del horario normal”, explica a Efe Brice, diseñador gráfico en una de las mayores firmas tecnológicas con sede en San José, cuyo nombre pide que no se publique por la estricta política que tienen las tecnológicas de impedir a sus empleados hablar con la prensa.

Brice, que lleva trabajando desde casa desde hace unos tres meses, admite que resulta “mucho más difícil” celebrar reuniones online con un número elevado de participantes, pero aun así asegura que la experiencia está siendo “mejor de lo que pensaba” y que no le importaría “seguir trabajando desde casa por mucho tiempo”.

Por el momento, la empresa de Brice mantiene el trabajo remoto para prácticamente la totalidad de sus decenas de miles de empleados hasta el 2 de octubre, aunque el diseñador admitió que no le sorprendería si terminase siguiendo la estela de Twitter, Square o Facebook y se avanzase de forma definitiva hacia un modelo remoto.

Si la tendencia se acentúa y otras empresas toman decisiones similares en los próximos meses, Silicon Valley podría cambiar para siempre, y con ella la concentración empresarial y de talento, pero también los precios desorbitados de la vivienda, el intenso tráfico y la gentrificación.

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