Mantener una Notebook o Laptop enchufada de forma permanente al 100% de su capacidad no supone un riesgo inmediato, pero acelera la degradación de los componentes internos.
Aunque hoy en día las computadoras portatiles han desarrollado sus baterias y no van a explotar por estar siempre enchufadas, el exceso de energía y el calor constante terminan dañando sus componentes internos. El problema no es que la batería "se sobrecargue", sino que estar siempre al tope de su capacidad genera un estrés innecesario en los materiales químicos que guardan la energía. Con el tiempo, esto hace que la batería pierda fuerza y dure mucho menos cuando decidimos usarla sin cables.
Muchos todavía creen en el viejo consejo de dejar que la computadora se apague del todo antes de volver a cargarla, pero los expertos aseguran que eso ya no es necesario con la tecnología actual. Hoy en día, las baterías de las laptops están diseñadas para durar entre tres y cinco años, dependiendo de cuánto las usemos. El desgaste es inevitable, pero si la tenemos siempre al 100% sin darle un respiro, esos años de vida útil se pueden reducir drásticamente.
Para ayudarnos a cuidar el equipo, la mayoría de las marcas nuevas incluyen una función muy útil que limita la carga. Esta opción permite que la computadora deje de cargar cuando llega al 80%, aunque siga enchufada. Activar esta configuración es uno de los mejores trucos que existen, ya que mantiene la batería en un nivel relajado y evita que se esfuerce de más, logrando que dure mucho más tiempo en buen estado. Esta función también está disponible en la grán mayoria de los celulares actuales.
El calor es el peor enemigo de cualquier dispositivo electrónico. Si notás que tu computadora levanta mucha temperatura mientras está conectada, la batería está sufriendo un daño silencioso. Por eso, es fundamental usarla en lugares frescos, evitar apoyarla sobre mantas o almohadones que tapen la ventilación y, si sentís que está muy caliente, lo mejor es apagarla un ratito para que descanse y se enfríe.
Otro punto clave es el uso del cargador. Siempre es mejor usar el cable original que vino con la computadora, porque ese accesorio está hecho a medida para tu equipo. Los cargadores originales tienen una especie de "cerebro" que sabe cuánta electricidad mandar en cada momento y frena la potencia cuando la batería ya está casi llena para no castigarla.
En cambio, los cargadores genéricos o muy baratos que se consiguen por ahí pueden ser una trampa. Como no tienen la misma calidad, mandan la electricidad de forma inestable y pueden arruinar no solo la batería, sino también otras partes de la computadora. A veces, usar un cargador de mala calidad hace que el mouse se mueva mal o que la pantalla haga cosas raras, y el ahorro inicial termina saliendo muy caro.
No hay que ignorar las actualizaciones que pide la computadora. Muchas veces, esas mejoras que descarga el sistema sirven para que la máquina use la energía de manera más inteligente. Al tener el software al día, la computadora se esfuerza menos para realizar sus tareas y, por lo tanto, la batería trabaja de forma más aliviada, lo que ayuda a que no se gaste tan rápido con el uso diario.
Por último, un hábito muy sano es desconectar el cargador de vez en cuando. No hace falta que la batería llegue a cero, pero dejar que baje hasta un 30% antes de volver a enchufarla ayuda a que la energía circule y no se estanque. Si solés usar la laptop siempre en el mismo escritorio, este pequeño movimiento semanal hará que tu batería se mantenga sana y lista para cuando realmente necesites llevarla a otro lado.