
El dispositivo con Inteligencia Artificial convierte imágenes en descripciones auditivas y facilita la orientación y el reconocimiento de objetos.
Los anteojos inteligentes "Ray-Ban Meta", unos lentes que la marca hizo en conjunto con la empresa de tecnología META (Dueña de Facebook, Instagram y Whats App), que incorporan funciones de inteligencia artificial que permiten a personas con discapacidad visual describir su entorno en tiempo real, identificar objetos y realizar consultas por voz sin utilizar el teléfono.
El sistema combina cámara, micrófonos y procesamiento basado en IA. Cuando la usuaria activa la función por voz, el dispositivo captura imágenes del entorno y genera descripciones auditivas casi instantáneas, lo que facilita la identificación de colores, objetos o referencias espaciales.
Según testimonios, a los usuarios le da la posibilidad de formular preguntas directas y recibir respuestas contextuales, lo que reduce su dependencia de terceros en actividades básicas. También se destaca que el equipo funciona como auricular, lo que permite escuchar música e interactuar con el asistente integrado desde el mismo dispositivo.
Especialistas en accesibilidad digital señalan que la integración de asistentes visuales contextuales en hardware portátil amplía el alcance de estas herramientas, que ya no dependen exclusivamente de apps desde el celular. La posibilidad de operar sin mirar una pantalla representa un cambio relevante para usuarios con limitaciones visuales severas.
En redes sociales, varias publicaciones de personas mostrando su dia a dia con los anteojos, generaron miles de interacciones y comentarios que destacaron el potencial de la inteligencia artificial aplicada a necesidades concretas. Varios usuarios subrayaron que este tipo de desarrollos muestra un enfoque funcional de la innovación tecnológica.
Pese al avance, persisten desafíos vinculados al costo, la disponibilidad regional y la adaptación cultural de estos dispositivos. Sin embargo, el caso volvió a poner en agenda el papel de la IA como herramienta de inclusión y autonomía, en un mercado donde las soluciones de asistencia comienzan a consolidarse como parte del ecosistema tecnológico de consumo.