En 1904, el médico ruso Iván Pavlov presentó su estudio más conocido “El experimento psicológico y la psicopatología de los animales” (The Experimental Psychology and Psychopathology of Animals), en el mismo demostró que un condicionante podía generar una reacción.
El ruso logró que varios perros asociaran el ruido de una campana con la hora de la comida, consiguiendo así que el sólo sonido provocara la salivación de los animales. Es decir una reacción de estímulo y respuesta.
Poco más de un siglo después, la empresa estadounidense Behavioral Technology Group presentó una pulsera que envía descargas eléctricas al usuario cuando realiza actividades “prohibidas”.
Mediante el bluetooth este dispositivo se vincula con el smartphone y dentro de la aplicación se puede configurar distintos malos hábitos que el usuario desea modificar.
¿No fuiste al gimnasio? Descarga. ¿Entraste a las redes sociales cuando debería estudiar? Descarga. ¿Intentaste llamar a tu ex? Descarga.
Si el usuario lo desea puede modificar el tipo de castigo para que en vez de recibir una descarga de 340 voltios se publique en sus redes sociales un mensaje vergonzoso.
El costo de este wereable es de 180 dólares y se puede encargar desde la página oficial del creador.