El uso sin supervisión de chatbots con inteligencia artificial puede exponer a los menores a phishing, malware, y contenido inapropiado.
El uso de asistentes de inteligencia artificial como ChatGPT por parte de niños y adolescentes plantea nuevos desafíos para la seguridad digital. Especialistas advierten que una consulta tan simple como buscar "juegos gratis" puede derivar en sitios fraudulentos, descargas maliciosas o contenido no apto si el menor utiliza la herramienta sin supervisión de un adulto.
El principal riesgo no reside únicamente en las respuestas que pueda generar la inteligencia artificial, sino en los enlaces, recomendaciones o servicios externos a los que el usuario puede acceder a partir de esas conversaciones. La confianza que muchos menores depositan en los chatbots incrementa la posibilidad de que acepten sugerencias sin verificar su origen.
Uno de los escenarios más frecuentes es el acceso a páginas que prometen videojuegos gratuitos, pero que en realidad distribuyen archivos infectados con malware, troyanos o programas espía. La descarga de estos contenidos puede comprometer el dispositivo y facilitar el robo de contraseñas, datos personales o información bancaria de toda la familia.
Otra amenaza habitual son las estafas que ofrecen pruebas gratuitas o recompensas virtuales a cambio de registrar una tarjeta de crédito o un número telefónico. Sin advertirlo, un menor puede activar suscripciones pagas o compartir información sensible que luego sea utilizada con fines fraudulentos.
Los especialistas también alertan sobre la posibilidad de que los niños terminen expuestos a publicidad engañosa, plataformas de apuestas, contenido para adultos o comunidades sin moderación. En algunos casos, seguir recomendaciones hacia foros o servidores de videojuegos puede facilitar el contacto con personas desconocidas que intenten obtener información personal mediante técnicas de ingeniería social o grooming.
Para reducir estos riesgos, los expertos recomiendan que los menores descarguen juegos únicamente desde tiendas oficiales, como Google Play, App Store o los catálogos de las consolas. También consideran fundamental enseñarles a no hacer clic en enlaces desconocidos ni compartir datos personales sin consultar previamente con un adulto.
A estas medidas se suman las herramientas de control parental incorporadas por OpenAI en ChatGPT. El sistema permite vincular la cuenta del menor con la de un adulto responsable para aplicar configuraciones adicionales de seguridad, sin que este tenga acceso al contenido de las conversaciones privadas del adolescente.
La vinculación entre cuentas puede realizarse desde la configuración de ChatGPT mediante una invitación enviada por correo electrónico o teléfono. Tanto el adulto como el menor pueden cancelar esa relación en cualquier momento y las restricciones desaparecen automáticamente cuando el usuario alcanza la mayoría de edad.
Los especialistas coinciden en que ninguna herramienta tecnológica reemplaza el acompañamiento familiar. Explicar a los niños cómo funcionan las estafas digitales, enseñarles a identificar riesgos y mantener un diálogo permanente sobre el uso de la inteligencia artificial continúa siendo la estrategia más efectiva para que puedan aprovechar estas plataformas de forma segura.
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