Como cualquier sistema informático, los autos con conducción autónoma son susceptibles de intrusiones externas, pero también pueden ser “confundidos” con señales falsificadas de tránsito. Especialistas analizan cómo minimizar estos inconvenientes.

Las posibilidades de hackeos a los coches autónomos o los accidentes que estos pudieran provocar “van a seguir siendo una preocupación” para este sector hasta que llegue a este rubro la industria del seguro, analizó el especialista Leonardo Valente, antes de que el Congreso de los Estados Unidos trate un proyecto para acelerar en ese país el desarrollo de los autos sin chofer.

Valente, titular del Instituto Americano de Procesamiento Informático -que trabaja en la introducción de tecnología en el transporte-, habló sobre los riesgos que podría acarrear el proyecto que trata la Cámara de Representantes de Estados Unidos para acelerar el despliegue de coches sin controles humanos.

De aprobarse, la iniciativa permitiría a los fabricantes de autos obtener exenciones para desplegar hasta 25.000 vehículos sin cumplir los estándares de seguridad automotriz en el primer año, un límite que ascendería a 100.000 vehículos anualmente en tres años.

En el marco de un sector de la industria automotriz “estancado” desde hace años, Valente consideró la iniciativa legislativa norteamericana es “un buen aliciente” que posibilitará el aumento de las inversiones necesarias para popularizar los vehículos autónomos. Sin embrago, uno de los riesgos que subsisten en estos coches que dependen de computadoras es el de la vulnerabilidad de sus sistemas, algo que para Valente podrían solucionar los seguros.

“Cuando uno hace una mega obra se calcula cuantos obreros van a morir. Los seguros calculan cuantas personas mueren por incidentes de tránsito con conductores humanos. El seguro podrá actuar cuando haya una ley, cuando se pueda calcular cuanto sale una vida perdida por un fallo o por un hackeo”, señaló el especialista.

“Allí un actuario calculará las probabilidades, le sumará las comisiones de la empresa y asegurará este tipo de vehículos”, comentó.

Como con cualquier sistema informático, los autos con conducción autónoma son susceptibles de intrusiones externas, pero también pueden ser “confundidos” con señales falsificadas de tránsito.

“La información más importante, al igual que ocurre con el ser humano, es la que llega a través de los sensores de visión. En concreto (en los coches) son las cámaras las que recopilan las imágenes para luego ser procesadas por algoritmos de reconocimiento visual y tomar decisiones en base a ellas. Por lo tanto, si conocemos o simulamos el algoritmo utilizado para clasificar imágenes, se podría manipular la imagen de origen para engañarlo y modificar la acción a realizar”, explicó el investigador de ElevenPaths, Fran Ramírez.

De hecho, según comentó en un texto publicado por el blog de ciberseguridad Segu-Info, en investigaciones emprendidas por las universidades de Washington, Michigan, Stony Brook y Berkeley han logrado hackear vehículos de este tipo modificando con calcomanías las señales de tránsito que “leen” sus sensores, y que por ejemplo los llevan a confundir una señal de detención con una que limita la velocidad.

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