Estaba nervioso, Stefanos Tsitsipas. El griego, una de las mejores apariciones del circuito profesional de tenis en el último tiempo, jugaba los cuartos de final del ATP 500 de Basilea y no podía encontrarle la vuelta a su "bestia negra", el ruso Daniil Medvedev, que lo derrotó las tres veces que se enfrentaron en el año. Y en vez de enojarse consigo mismo, tuvo una actitud repudiable con una nena que se desempeñaba como alcanzapelotas.
Tsitsipas engañó a la nena al poner su raqueta abajo de una toalla. Amagó devolverle la toalla y cuando la niña intentó tomarla, el griego le tironeó la raqueta y se la sacó violentamente de las manos. Pudo haberla lastimado.
A los 20 años, talentoso, dueño de un exquisito revés a una mano y recientemente campeón del ATP 250 de Estocolmo, el jugador helénico también es conocido por sus polémicas reacciones. Meses atrás, tras una derrota en el Masters 1000 de Miami, llamó "ruso de mierda" a Medvedev. Su rival lo invitó a pelear, aunque la cosa no pasó a mayores.