La Feliz recibió a los nuevos turistas que arribaron por el recambio con otra jornada estupenda, a pleno sol, en la que la temperatura playa adentro llegó a los 34 grados, para alegría de los recién llegados y tristeza para los que se fueron.

En otros años, el recambio de quincena era muy marcado en las costas argentinas. Por un lado, porque las familias acostumbraban fraccionar sus días de descanso eligiendo una mitad o de enero o de febrero, algo que ahora ha cambiado bastante, ya que la gente veranea por semanas, fines de semana o puñados de días alternados. Ahora, esto ya no se advierte; tampoco es posible jugar, al llegar a la playa, a tratar de descubrir quiénes son los recién llegados.

Y es que aquellos cara-pálidas de otros tiempos, han desaparecido, al menos en esta ocasión, después de un diciembre muy caluroso que bronceó a todo el mundo y ya nadie desembarcó en la playa con la piel blanca.

En cambio, el dato que corresponde resaltar, en el recambio de la quincena, tiene que ver directamente con el hermoso día que recibió a los recién llegados y acompañó, una vez más, a los que hace un tiempo están de vacaciones en la costa.

Ya desde la mañana se pudo advertir que se venía una jornada de calor. Sobre las 8 de la mañana y con cielo despejado, la temperatura ya trepaba hasta los 27 grados. La noche había sido muy agradable, con un aire fresco que permitió descansar muy bien; pero en cuento el sol empezó a posicionarse, el calor se adueñó del miércoles.

El viento que soplaba del noroeste (desde el continente o "de la tierra", como dicen los habitantes de ciudades costeras) llegaba con un aire caliente que retemplaba todo. El mar, desde temprano, fue el refugio ideal para todos: grandes y chicos, desde muy temprano, fueron en busca del baño refrescante. Luego, sobre el mediodía, el viento rotó a sudoeste, cobró un poco más de intensidad, y equilibró las cosas sobre la orilla. Playa adentro, en cambio, el calor, que superó los 34 grados, fue un detalle que invitó a tomar varios recaudos para evitar complicaciones: mucha hidratación, protectores solares antes de ir a la playa tras cada baño y ropas holgadas y livianas.

Algunos eligieron cortar el día a media mañana, especialmente las familias con chicos pequeños o gente mayor; otros, directamente, desayunaron tarde y demoraron la salida a la playa, "para que el día no se nos haga tan largo".

Pero el viento siguió rotando y, cerca del anochecer, la temperatura, con el aire que llegaba desde el sur, bajó unos diez grados, como un anticipo de la jornada que se espera para hoy, con una máxima de 28 grados, menos abrumadora que la que se pronostica para mañana con otro día muy caluroso y alrededor de 36 grados de máxima.