El verano es un tiempo ideal para el descanso, el relax, para -como suele decirse- recargar las pilas y dejar atrás un año lleno de preocupaciones. Pero, al mismo tiempo, si no se toman algunos recaudos básicos y esenciales, pueden surgir algunas complicaciones, especialmente con la salud. Desde los alimentos que ingerimos, hasta la exposición al sol y los cuidados básicos en la higiene hacen que podamos evitar ciertos inconvenientes que se presentan en los meses de más calor.
Tener en cuenta ciertas recomendaciones importantes nos podrán evitar el contagio de algunas enfermedades 'de estación', ya sea un simple malestar estomacal o una diarrea producida por agua o alimentos contaminados que nos terminan por arruinar las vacaciones o un momento de esparcimiento.
Evitar la tentación
La alimentación es fundamental, pero es en esta época del año cuando hay que tomar ciertos recaudos relacionados directamente con la temperatura ambiente. Una alimentación basada principalmente en frutas y verduras, con predominio de alimentos crudos y pequeñas porciones de proteínas como cereales o porotos.
Es clave tener en cuenta las propiedades fortificantes de algunos alimentos, ideales para consumir en esta época del año como el caso del pepino que es diurético y se aconseja consumir pelado, ya que la cáscara puede ser irritante para algunos estómagos; las berenjenas son diuréticas y tranquilizantes; las verduras de hoja, como lechuga, espinaca, radicheta, endibias son sedantes; los zapallitos largos se aconsejan para personas con problemas renales.
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En cuanto a las frutas, las cerezas mejoran el sistema inmunológico y tienen acción depurativa del organismo; los duraznos reponen agua, hierro para la sangre y contienen sustancias astringentes que lo convierten en un buen antidiarreico, por su contenido de vitaminas (A, B y C) y minerales, regenera la función celular; el melón es depurativo y regenerador de tejidos; la sandía tiene propiedades diuréticas y aporta hierro.
Los casos de enfermedades diarreicas, que pueden ocasionar consecuencias muy serias, especialmente en los más pequeños, aumentan notablemente en esta época del año, por lo que se aconseja extremar los cuidados con la higiene, especialmente en cuanto al agua y los alimentos.
Descuidos
El consumo de agua corriente de red o, en caso que no haya, de agua embotellada es fundamental para evitar mayores problemas, así como el correcto lavado de frutas y verduras, sumergiéndolas de 10 a 15 minutos en agua segura, con unas gotas de vinagre o limón.
No dejar nunca los alimentos fuera de la heladera, ya que al cabo de una hora comienzan a proliferar las bacterias, del mismo modo que se recomienda volver a calentar todo aquello que se vaya a consumir, pues el calor mata las bacterias.
Del mismo modo, hay que extremar los cuidados con los utensilios, lavándolos muy bien y no utilizarlos, sin lavar, en diferentes alimentos (crudos y cocidos) para evitar lo que se conoce como "contaminación cruzada".
También siempre es bueno tener en cuenta el correcto lavado de manos, especialmente antes de comer o al manipular alimentos.
Después de lavar el baño, cambiarle los pañales a un bebé o jugar con las mascotas, es importante lavarse las manos para de ese modo evitar problemas que pueden ser graves. Combinados con el sol, algunos medicamentos pueden producir fotosensibilidad en el organismo y, como consecuencia, reacciones indeseadas, como el caso de algunos antibióticos o antiinflamatorios.
Por eso es elemental no perder de vista que todo remedio debe haber sido recetado previamente.