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Fútbol
03 | 02 | 2016
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D'Alessandro y River, una historia con idas y vueltas

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Durante muchos años negó la posibilidad de volver a Núñez, pero en un pase relámpago se sumará bajo las órdenes de Marcelo Gallardo. Con otras camisetas, le ganó a River y Boca. Su historia.

DAlessandro y River, una historia con idas y vueltas
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Andrés D'Alessandro ilusionó al hincha de River desde su debut en Primera. El zurdo pelado, de voz ronca, era el heredero de Pablo Aimar. La rompió, pero le quedó una deuda: no pudo ganar la Copa Libertadores. Se fue a Wolfsburgo en una transferencia millonaria. Pasó al Portsmouth de Inglaterra. Fue al Zaragoza: ahí, en un partido ante Barcelona, se peleó con Lionel Messi. Su carrera se pinchaba. Decidió volver a Argentina para repuntarla, aunque no a River: el Cabezón se puso la camiseta de San Lorenzo por seis meses.

Coqueteó con la dirigencia Millonaria. José María Aguilar no quiso poner la plata, no hizo el esfuerzo. D'Alessandro no se lo perdonó: eligió trabajar con Ramón Díaz, en un equipo repleto de figuras que buscaba cumplir el anhelo de San Lorenzo, ganar la Copa Libertadores.

En la tercera fecha fue a Núñez. A los 24' minutos salió lesionado, con el partido igualado sin goles. Al final, ganó River 2-0 con goles de Radamel Falcao y Matías Abelairas. Se vengó, meses después, en el memorable cruce por Copa Libertadores. En la ida fue 2-1, y él tuvo una participación activa, destacada.

Su cénit fue el 8 de mayo del 2008, en el Monumental, en la revancha de esa llave. Con dos jugadores menos, apareció en su máxima dimensión, para igualar 2-2 y eliminar a River. Esa noche, festejó. Se descargó. Parecía un visitante, alguien que no había pasado su infancia en el club. Sin embargo, apenas terminó el partido, dejó clara su postura: "Mi corazón es de River, la gente tiene que saberlo. El festejo es una señal para la gente que maneja River, para que sepan cómo se manejan: eso me pone contento. No tengo respeto por los hinchas, tengo amor: mi corazón es de River, pero el presente es de San Lorenzo", habló.

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River, San Lorenzo y Boca disputaron hasta las últimas fechas el Clausura 2008, que finalmente ganaron los dirigidos en ese entonces por Diego Simeone. En la jornada 12, disputó un par de minutos en la victoria del Ciclón 1-0 ante Boca, con gol de Juan Carlos Menseguez. Pero tuvo una frase desafortunada a la semana siguiente, en la previa del Superclásico: "Que gane Boca. Nosotros necesitamos que gane Boca", aseguró, en lo que finalmente fue victoria Xeneize por 1-0.

San Lorenzo, al final, no ganó la Copa. Llegó hasta cuartos de final. Inter de Porto Alegre quería volver a ganarla, y fueron a buscarlo. Llegó en junio. Y en septiembre volvió a Buenos Aires: se enfrentó a Boca en los cuartos de final de la Copa Sudamericana. Ganó 2-1, y tuvo una buena actuación. En la ida, en Porto Alegre, también participó el 2-0 que finalmente ganó el conjunto brasileño.

Dos años después, D'Alessandro consiguió la Copa Libertadores.

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Desde entonces, los rumores de su vuelta a River fueron los clásicos de los mercados de pases. Siempre se encargó de desmentirlos, siempre con una frase distinta: "Me quiero retirar en Inter", "tengo contrato acá", "mi familia está cómoda", "tengo la vida armada en Brasil"; hasta llegó a decir que tenía miedo de que los hinchas lo maltrataran.

Todo cambió de un día para el otro. El Cabezón, en un arreglo relámpago, acordó su llegada a River. Y viene por un año a cumplir una deuda personal: ganar la Copa Libertadores.

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