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Fútbol
25 | 08 | 2016
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Boca cierra el mercado de pases con un plantel desbalanceado

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El Xeneize, necesitado de éxitos importantes, incorporó a diez futbolistas y ahora tiene una plantilla de 33 jugadores. Le sobran variantes en varios sectores de la cancha, y no tiene opciones en otros puestos. ¿Se equivocó Guillermo?

Boca cierra el mercado de pases con un plantel desbalanceado
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El golpe de la eliminación de Boca de la Copa Libertadores provocó un efecto caótico. Guillermo Barros Schelotto, a pesar de los días que tuvo para trabajar con los futbolistas que tenía, se quejó del plantel: dijo que le faltaban jugadores para armar el equipo que pretendía. Automáticamente, empezaron a sumar profesionales como alguien que va al supermercado con hambre: rápido y sin mucho análisis.

Boca vendió varios jugadores de jerarquía. Se desprendió de Agustín Orion, Nicolas Lodeiro, Daniel Díaz, Cristian Érbes, Marcelo Meli, Sebastián Palacios, Alexis Rolín y Andrés Chávez. Y sumó a diez hombres, varios de ellos por sumas millonarias: a Darío Benedetto, por ejemplo, lo abonaron U$S 5.000.000. El plantel quedó con 29 profesionales para disputar dos torneos: la Copa Argentina y el torneo local, donde debutarán este domingo ante Lanús.

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Es sabido: hay superpoblación de futbolistas en la mitad de cancha. En el dibujo 4-2-3-1 que imagina el entrenador para que Carlos Tevez, finalmente, pueda jugar detrás de un goleador, hay nueve opciones para componer la pareja de volantes centrales: Sebastián Pérez, Fernando Gago —está lesionado, pero vuelve en pocas semanas—, Andrés Cubas, Pablo Pérez, Wilmar Barrios, Leonardo Jara, Gonzalo Castellani, Rodrigo Bentancur y Julián Chicco, uno de los juveniles impulsados por el cuerpo técnico.

En cambio, el Apache no cuenta con un reemplazante natural. Si se lesiona, por características naturales, no hay ningún integrante del plantel capaz de ubicarse como enganche y transformarse en el organizador del juego. Lo podrían hacer Centurión —se paró ahí en el entrenamiento del jueves— Castellani o Zuqui, pero sería obligarlos a hacer una tarea anormal para ellos.

Con Cristian Pavón volcado como volante ofensivo izquierdo, no hay alternativas para el sector opuesto. Ricardo Centurión siempre se movió por izquierda. Nazareno Solís brilló en Talleres de Córdoba por ese costado. Y Federico Carrizo, Franco Cristaldo y Nicolás Colazo se desempeñan en dicha zona. Así, otra vez, Zuqui o Castellani serían los únicos capaces de jugar por allí.

Benedetto llegó para transformarse en el goleador de Boca. Pero si se lesiona, el reemplazante es Walter Bou. Es notoria la diferencia de jerarquía entre uno y otro. Bou ni siquiera le significa al ex Arsenal un desafío para cuidar el puesto. Tendrá minutos cuando los partidos lo demanden. De todos modos, no es un cambio capaz de inclinar la balanza.

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La salida de Orion dejó el arco a disposición de dos arqueros surgidos en Atlético Rafaela. Todo indica que Guillermo Sara tendrá su chance para demostrar continuidad. No cuenta con avales que lo sostengan si pasa por malos momentos: más allá del conjunto santafesino, su pase al Betis fue un fiasco. Werner, con 20 años, es una apuesta similar a la que hace Marcelo Gallardo con Augusto Batalla. La gran diferencia es que el juvenil está a préstamo y deberá regresar al Atlético Madrid en julio del próximo año.

La fortaleza, en cambio, está en defensa. A Gino Peruzzi lo cubren Jara y Leandro Marín; Santiago Vergini y Juan Manuel Insaurralde pujan la titularidad con Lisandro Magallán y Fernando Tobio, mientras que Frank Fabra y Jonathan Silva disputan el lateral izquierdo.

En cuanto a nombres individuales, el plantel de Boca tiene recursos. El problema será saber administrarlos. Habrá que ver cómo hace Guillermo para tener motivados y en buen nivel a 33 profesionales, una cifra estratosférica.

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