Alinear ambas plataformas, la del partido y la del candidato, llevó casi tanto como la campaña misma. La incontenible verborragia del personaje se contrapuso con la estirpe sobria y lóbrega que el "Elefante Americano" buscó dar. En materia social, "The Donald" tuvo que reforzar su postura en contra del aborto legal y el matrimonio igualitario por la presión del partido, pero ganó la pulseada respecto de abolir el programa de salud "ObamaCare" y con la construcción del muro en la frontera sur con México.
En materia de seguridad interior y exterior es donde casi no hubo que limar asperezas. Trump es un partidario de la tenencia de armas, amigo de la Asociación del Rifle (entidad de mucho peso a nivel nacional que le dio el primer gran apoyo en su campaña), impulsor de la guerra al Estado Islámico y furibundo anti ruso. Sí tuvieron que sentarse para definir la política de "registro de musulmanes", como él lo llamó. Se le pidió un tono más bajo sobre "la cuestión islámica" y sobre las políticas migratorias. La petición no se debió por diferencias ideológicas, sino por conveniencias de campaña, para no ahuyentar a los no-votantes del excéntrico millonario.
Los estados del Sur fueron los primeros en brindar su apoyo al hombre de negocios. Las familias conservadoras fueron el contrapeso necesario ante la oposición de los miembros del establishment y hacia ellos partieron los primeros halagos. Pero algunas de las tendencias más liberales del millonario se cruzaron en el camino, así como sus manifestaciones públicas llenas de insultos y obscenidades, y fueron horadando la relación.
A pesar de que su campaña intentó captar el voto latino, de las mujeres y de la población afroamericana, su cosecha más grande se apoya sobre el voto negativo a la ex primera dama y al Partido Demócrata. Por eso, sus presentaciones de campaña siempre buscaron deteriorar aún más la imagen de Clinton y sus propuestas quedaron en un segundo plano. De hecho, su imagen positiva subió sólo en las primeras semanas de junio y septiembre, justo cuando las portadas de los medios se ocupaban de la salud de Hillary, el escándalo de los e-mails y los desmanejos en la facturación de la "Fundación Clinton".
Habrá que distinguir bien lo que significa una escena de campaña y lo que serán las relaciones internacionales, tan signadas por el protocolo y las asimétricas pautas comerciales.
Si su presencia al frente de la Casa Blanca va a representar un cambio en las relaciones internacionales, lo será en países como Rusia, Alemania, China, Francia e Israel. La relación con Argentina no está primera en la agenda de los Estados Unidos y los acuerdos de exportación de materias primas, productos regionales, turismo y desembarcos empresariales en la región tienen una lógica que se mueve en forma satelital a las decisiones presidenciales.
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