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Internacionales
09 | 11 | 2016
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Trump, el hombre que desafió a la tradición y llegó a la Casa Blanca

Juan Lazzarino - @elvascoJuan
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Por Juan Lazzarino - @elvascoJuan


Inició su carrera electoral sin el apoyo del Partido Republicano. Después de quedarse con las primarias que lo erigieron como candidato, los números oscilaron entre el fracaso y el batacazo. Entrá a esta nota y enterate quién es el magnate que ocupará el Salón Oval durante los próximos cuatro años

Trump, el hombre que desafió a la tradición y llegó a la Casa Blanca
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Donald Trump es un foráneo para las huestes del Partido Republicano. Si bien arribó a la antesala como un "hombre de negocios", el millonario está muy alejado de ser el representante del establishment norteamericano que suele conducir los destinos del partido. Sin embargo, su mérito al obtener la nominación radicó en que como nunca antes logró imponer la decisión de la base política. Hasta esta elección, más allá de lo que la gente quisiera, siempre la dinámica interna de la conducción del partido fue la que determinó las nominaciones. El neoyorkino y su vendaval mediático fue más fuerte que la voluntad de la cúpula (que lo prefería a Rafael "Ted" Cruz) y logró, contra la voluntad de sus mismo compañeros de signo, la nominación en la Convención Nacional Republicana que se celebró en Cleveland, Ohio, en Junio.

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Unificar dos plataformas para un mismo partido


Con la "derrota" del partido y la victoria del millonario, comenzaron las bases de una candidatura minada de controversias y "fuego amigo". Incluso, muchos de los escándalos mediáticos del magnate inmobiliario sirvieron para tapar las tensiones internas, que sólo salieron a la luz cuando algunos de los máximos representantes del republicanismo buscaron cámara para "marcarle la cancha".

Alinear ambas plataformas, la del partido y la del candidato, llevó casi tanto como la campaña misma. La incontenible verborragia del personaje se contrapuso con la estirpe sobria y lóbrega que el "Elefante Americano" buscó dar. En materia social, "The Donald" tuvo que reforzar su postura en contra del aborto legal y el matrimonio igualitario por la presión del partido, pero ganó la pulseada respecto de abolir el programa de salud "ObamaCare" y con la construcción del muro en la frontera sur con México.

En sus primeras manifestaciones, el candidato demonizó los acuerdos con China, renegó sobre el tratado de libre comercio con Canadá y México (NAFTA) y aseguró la creación de 25 millones de puestos de trabajo en 10 años. La cúpula del partido le permitió avanzar sobre esta última promesa, pero le pidió que sea cauto con las relaciones económicas a nivel internacional y que si prometía un aumento de sueldo a nivel general, este no superara los diez dólares la hora. Hubo acuerdo.  

En materia de seguridad interior y exterior es donde casi no hubo que limar asperezas. Trump es un partidario de la tenencia de armas, amigo de la Asociación del Rifle (entidad de mucho peso a nivel nacional que le dio el primer gran apoyo en su campaña), impulsor de la guerra al Estado Islámico y furibundo anti ruso. Sí tuvieron que sentarse para definir la política de "registro de musulmanes", como él lo llamó. Se le pidió un tono más bajo sobre "la cuestión islámica" y sobre las políticas migratorias. La petición no se debió por diferencias ideológicas, sino por conveniencias de campaña, para no ahuyentar a los no-votantes del excéntrico millonario.

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¿Pero quiénes son los votantes naturales del magnate neoyorquino?


Su retórica fue acogida inmediatamente por un sector de la población de Estados Unidos y fue allí donde inició su puntal de campaña. El registro que caracterizó a Trump estuvo claramente dirigido a la población blanca, religiosa y conservadora, de entre 45 y 70 años. No es casual que también sea el votante promedio del Partido Republicano y tampoco es una coincidencia que sea el segmento más comprometido a la hora de votar. 

Los estados del Sur fueron los primeros en brindar su apoyo al hombre de negocios. Las familias conservadoras fueron el contrapeso necesario ante la oposición de los miembros del establishment y hacia ellos partieron los primeros halagos. Pero algunas de las tendencias más liberales del millonario se cruzaron en el camino, así como sus manifestaciones públicas llenas de insultos y obscenidades, y fueron horadando la relación.

A pesar de que su campaña intentó captar el voto latino, de las mujeres y de la población afroamericana, su cosecha más grande se apoya sobre el voto negativo a la ex primera dama y al Partido Demócrata. Por eso, sus presentaciones de campaña siempre buscaron deteriorar aún más la imagen de Clinton y sus propuestas quedaron en un segundo plano. De hecho, su imagen positiva subió sólo en las primeras semanas de junio y septiembre, justo cuando las portadas de los medios se ocupaban de la salud de Hillary, el escándalo de los e-mails y los desmanejos en la facturación  de la "Fundación Clinton".

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¿Qué puede pasar con las relaciones bilaterales con Argentina?


Nada
, podría ser la primera respuesta. Si bien se manifestó en forma dura respecto de cómo maneja la economía el actual gobierno, sus pretensiones proteccionistas y librecambiastas no están tan alejadas de la forma en que Barack Obama lleva adelante los números del Gigante del Norte. 

Habrá que distinguir bien lo que significa una escena de campaña y lo que serán las relaciones internacionales, tan signadas por el protocolo y las asimétricas pautas comerciales.

Si su presencia al frente de la Casa Blanca va a representar un cambio en las relaciones internacionales, lo será en países como Rusia, Alemania, China, Francia e Israel. La relación con Argentina no está primera en la agenda de los Estados Unidos y los acuerdos de exportación de materias primas, productos regionales, turismo y desembarcos empresariales en la región tienen una lógica que se mueve en forma satelital a las decisiones presidenciales.

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