La ilusión que el Sub 20 encendió a partir del triunfo de la fecha dos ante Colombia, se cortó abruptamente con lo que fue una actuación muy pobre, la peor de toda la competencia, que no sólo terminó en goleada en contra sino que también sacó al equipo de Claudio Ubeda del lote de las selecciones que hasta el momento están sellando el pasaporte al Mundial de Corea del Sur.
LEA MÁS:
Sin caer en la realidad de las dificultades extrafutbolísticas que acompañaron la preparación de esta selección, este análisis apunta exclusivamente al aspecto del juego. Y dentro de este contexto, con apenas dos capítulos por delante y casi sin margen de error (aún perdiendo mañana con Brasil puede llegar con chance de clasificación a la fecha de cierre), está claro que el cuerpo técnico deberá apelar al aspecto anímico y emocional para motivar a un grupo golpeado que siente que el objetivo principal, ser mundialistas, se diluye.
Las cartas que podían brindar respuestas desde el juego parecen agotadas dentro de este grupo de futbolistas que conduce el trinomio Ubeda-Batista-Salorio.
Es que a lo largo de la competencia, cinco partidos de la fase de grupos y los tres de este hexagonal final, el cuerpo técnico probó con casi todos los citados para solucionar los problemas que le iban surgiendo en todos los puestos. Así cambió el arquero, los laterales, los centrales, el socio de Santiago Ascacibar en la contención, los extremos, el generador y hasta un punta ya que, vale recordar, Marcelo Torres largó como suplente.
Por eso, como aseguró el propio Ubeda, habrá que esperar que enfrentar a Brasil sea el impulso emocional que los chicos necesitan para sacar a relucir el amor propio y que les permita revelarse ante un panorama adverso y desalentador. Ojalá puedan.