Carolina Duer pasó las de Caín en México el último sábado, al perder contra la emblemática azteca Mariana Juárez, pero las desprolijidades y yerros fueron tan bizarros que dieron vergüenza y superaron las peores producciones de acá con las que somos tan rigurosos. Y eso que era un título mundial del CMB

Si hubiera sucedido aquí, sería un escándalo. Pero fue en México, “potencia” en materia boxística, más por la jerarquía de sus campeones que por su poder organizativo de veladas y calidad de sus autoridades, que en nada se diferencian a lo peorcito del boxeo pobre de nuestro país.

Esta vez la víctima de turno fue la porteña Carolina “La Turca” Duer, que enfrentó por el título mundial gallo CMB a la ídola local, la azteca Mariana “Barbie” Juárez, en Zacatecas, México.

No sólo en la previa la hospedaron en un hotel alojamiento –sería lo de menos- sino que además le hicieron un control antidoping sorpresa antes del combate, del cual el CMB ni enterado estaba, amén de que la mexicana se pasó 800 gr en el pesaje y no quería bajarlos porque aducía que estaba indispuesta. Y el CMB, para esos casos, otorga 1 libra de tolerancia (cerca de 500 gr), por lo cual sólo quería bajar 300 (NdeR: supuestamente luego los bajó).

Discusiones al margen, donde Juárez también esgrimió que su peinado con trenzas y apósitos pesaban más y allí radicaba parte del exceso, lo peor vino después, sobre sobre el ring, o mejor dicho, debajo de él.

En primer lugar, tres jueces mexicanos, supervisor mexicano -¿alguien dijo algo, como se hace cuando eso sucede acá?-, y un árbitro del que aún se ignora el nombre, porque el sobreimpreso de la TV decía “Alejandro Camacho” –que en realidad era uno de los jueces del combate, y no de raza negra, como era el réferi-, mientras que el anunciador pronunció “Donovan Boucher” –un boxeador jamaiquino, radicado en Canadá, parecido al que estaba sobre el ring, cuya última pelea la hizo en junio de 2018 y por ende aún está activo. ¿Tan rápido hizo la carrera de árbitro?-

Duer salió con todo en los primeros 4 asaltos, rápida, precisa, activa, atlética, mientras Juárez parecía una bolsa de papas que se arrastraba por el ring.

Pero cuando se leyeron las tarjetas parciales en el 5º, por esa desafortunada regla del CMB de hacerlo cada 4 vueltas, se vieron los hilos: un juez (Miguel Morán) tenía un aceptable fallo de 39-37 para Duer, pero los restantes (Flores y Camacho) ¡38-37 para Juárez!

Es decir, no sólo estaba perdiendo –cosa inaudita por lo sucedido en el cuadrilátero-, sino que sin haber habido descuentos, ni caídas, ni nada que lo ameritase, los dos jueces tenían como si hubiesen fallado 5 rounds en vez de 4.

A 1 punto por round, después del 4º, la cuenta da que entre ambas deberían perder 4 puntos, no 5, como da un 38-37. ¿Nadie se percató de nada? O son “burros” que no saben sumar algo tan simple, o la impunidad jugó una mala pasada y ni se molestaron en cuidar el dibujo tratando de que las cuentas al menos cierren.

De los 3 jueces, que uno sea analfabeto, vaya y pase, ¿pero dos? Demasiada casualidad.

Y si no se sabe hacer una suma de 2 + 2, pretender que se sepa de boxeo es ambicioso. Por eso, ojeen las tarjetas oficiales del combate y compruébenlo ustedes mismos:

Tarjetas Duer.jpg

Más allá de la letra precaria que denuncia poco intelecto –es responsabilidad del supervisor-, Morán equivocó la suma, ya que su tarjeta daba 96-94, y no 97-94, como puso, ya sea él o el supervisor. Es más, olvidó descontarle el punto que el árbitro le dedujo a Duer en el 8º, por lo que debiera haber sido 96-93.

Flores, más allá de su pésima tarjeta, sumó bien, aunque se nota la rectificación –remiendo- que se ve en el 4º, donde para él ganaba Juárez 39-37, no 38-37, tal como se leyó.

Pero Camacho, tan inapropiado como Flores en sus guarismos, en ningún lugar asentó en su tarjeta tal punto de descuento, aunque en la sumatoria lo descontó en el mismo 8º.

Los tres serían bochados en el curso de árbitro/juez que dicta anualmente la FAB.

Una ineptitud indigna de una pelea mundialista de una potencia como México, y del prestigio que quiere arrogarse el CMB, con semejantes oficiales de ring.

La cuestión es que al escuchar el fallo parcial en el 5º que la daba perdedora, con los 4 asaltos brillantes que hizo, la Turca se quebró anímicamente.

Si haciendo lo mejor que podía, dando todo, y sacando las ventajas que sacó, la tienen abajo, qué se puede esperar cuando la cosa se empareje por propio peso.

No es lo mismo enterarse de cómo la llevan los jueces cuando la pelea está pareja, que cuando uno sabe que va ganando y lo tienen perdedor. Para eso, preferible enterarse al final, o si no round por round. Pero váyanselo a hacer entender a Mauricio Sulaimán, el presidente del CMB.

El hijo del recordado Don José, que ahora lleva las riendas de la entidad, es el mismo que desde hace tiempo ataca a la AIBA porque dice defender a los boxeadores.

El mismo que se opone a que los profesionales compitan contra los amateurs en los JJOO porque –según él- si el Canelo Álvarez llegara a intervenir en ellos, privaría a un jovencito ilusionado de una medalla de Oro, y “no es justo” que eso suceda, porque él, con toda sensibilidad, piensa en los más débiles.

A Mauricio Sulaimán lo que menos le interesa es la justicia, los más débiles, y los boxeadores, al menos boxísticamente hablando. Y si no que lo demuestre particularmente en su organismo, más precisamente cuando se pelea en su país, México, porque lo que sucede allí con los fallos es una vergüenza.

Sin ir más lejos, hace poco otro fallo escandaloso le dio un empate a Jackie Nava contra la Tigresa Acuña, que la había pasado por encima y a quien antes y durante le pasó algo parecido que el último sábado a Duer. Y si tuvo la suerte de que le dieran un empate, fue porque no había título alguno en juego, si no andá a llorarle a Cantinflas.

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