Antes Amadeo Carrizo. Después el Pato Fillol. Hoy es el tiempo de Franco Armani. Claro que hablar de un heredero es totalmente temerario. Pero el actual arquero de River parece ubicarse a la expectativa. La plenitud anímica. Aquellas definiciones de Perfumo.

“Un arquero a veces se siente invencible. Y está bien. Yo también en algunos momentos de mi carrera me sentí invencible. Esto no quiere decir que a ese arquero invencible no le hagan goles. A todos nos hicieron goles. Y también goles que podrían haberse evitado. Pero un arquero tiene la necesidad espiritual de sentirse invulnerable. Si no siente eso va a entrar a una cancha debilitado”.

Las palabras que recogimos de una entrevista que nos dio ese mito y leyenda que es el gran Amadeo Carrizo quizás sirven para enfocarnos en los misterios del arco. Misterios que nunca se terminan descubriendo. Podrá ser un fenómeno un arquero como Amadeo o como el Pato Fillol o como ahora parece expresarlo Franco Armani defendiendo a River, pero nadie tiene todas las cartas del mazo. Ni aún aquel que reinventó el puesto como Amadeo, sumándole a la función, amplia lectura del juego, anticipo y versatilidad para salir del área y pegarle a la pelota como si fuera un delantero con estupenda técnica.

Armani, en pocos meses jugando para River, se convirtió en una figura determinante del equipo. El deseo que manifestó de compartir una charla con Carrizo no se perfiló como un cumplido protocolar. No lo vio Armani jugar a Carrizo. Y su estilo, en líneas generales, no es similar al que caracterizaba a Amadeo. Pero hoy en River parece invencible (jugó 26 partidos y le anotaron 11 goles), como explicaba Amadeo cuando supo reivindicar las necesidades y los momentos particulares de los arqueros.

¿Es Armani un auténtico heredero de Carrizo y Fillol? Es demasiado apresurado entrar en esos terrenos. Que se haya instalado en poco tiempo en el fútbol argentino como un arquerazo extraordinario no significa que definitivamente tenga esa dimensión.

Habría que recordar lo que sostenía Fillol cuando se analizaba a un arquero: “Por lo menos hay que seguirlo durante un año para dar una opinión muy bien fundamentada sobre sus cualidades y defectos. Con algunos partidos brillantes o discretos no alcanza para calificarlo. Se precisa tiempo para medirlo”.

Fillol no hablaba de Armani. Hablaba de todos los arqueros. De sus rachas favorables o negativas. De las inseguridades que padecen. De las fortalezas que están obligados a denunciar para superar las adversidades que nunca son pocas. Los arqueros son especiales. Están solos. Muy solos para festejar los goles de su equipo y los goles que le convierten. Y esa soledad que los acompaña no puede subestimarse.

Ese tipo entrañable que fue Roberto Perfumo acercó su testimonio sobre el mundo de los arqueros en una columna que escribió para Olé el 3 de agosto de 2015. Entre otros párrafos, comentaba el Mariscal sin tibiezas: “Es cierto que son personajes raros que juegan a otra cosa y que parecen fuera de los códigos de los jugadores de campo. Tienen fama de giles en los planteles. Parecen más fuertes de lo que en realidad son, más ocupados de su musculatura que de sus condiciones futbolísticas, a pesar de que se vuelven locos cuando hacen macanas en goles rivales. Me pasé muchas noches en vela escuchando en una concentración sus reproches. Son tipos que sufren mucho. Se saben discriminados, que solo serán reconocidos si la rompen, si se atajan todo. Están condenados al descrédito y a la desvalorización”.

La descripción general de Perfumo apuntó a hurgar más en el aspecto anímico que en lo estrictamente técnico. Se podría afirmar que el Mariscal antepuso sus experiencias. Y es cierto. Experiencias intransferibles que vivió al lado de arqueros consagrados como Cejas, Spilinga, Fillol, Santoro, Carnevali, Irusta y Roma, entre otros.

El presente de Armani lo encuentra en su plenitud anímica. Lo que Perfumo precisamente planteaba como una cuestión central. Es muy probable que sean los arqueros los más sensibles (junto con los goleadores) a estos episodios muy influyentes en las conductas y rendimientos deportivos.

El breve tránsito por la Selección en Rusia 2018 (jugó ante Nigeria y Francia sin mostrar la imagen perfecta que mostró en River) podría haber debilitado la autoestima de Armani. No ocurrió. Se reincorporó a River y continuó su marcha en gran nivel.

Que haya superado el record de minutos sin goles que ostentaba Amadeo Carrizo hace 50 años, fue simbólico. Y servirá como anécdota cuando Armani y Amadeo brinden en el encuentro que protagonizara un hombre de 31 años y un viejo sabio de 92.

Aparecen en esta nota:

Contacto

Registro ISSN - Propiedad Intelectual: En trámite - Domicilio Legal: Intendente Beguiristain 146 - Sarandí (1872) - Buenos Aires - Argentina Teléfono/Fax: (+5411) 4204-3161/9513 - internet@dpopular.com.ar

Edición Nro. 15739

Dirección

Propietario: Man Press S.A. - Director: Francisco Nicolás Fascetto - Director Comercial: Martín Fascetto © 2017 Copyright Diario Popular - Todos los derechos reservados