El español Rafael Nadal terminó con las esperanzas de Juan Martín Del Potro, al derrotarlo en el estadio Arthur Ashe, por las semifinales del Abierto de tenis de los Estados Unidos. El tandilense, 24º preclasificado, dio lo mejor de sí en el tramo inicial del match. Incluso se llevó el primer set por 6-4, pero luego el Nº 1 del mundo se puso la ropa que mejor le queda, la del tenista implacable, el exterminador, y lo pasó por arriba. El de Manacor ganó los siguientes tres sets por 6-0, 6-3 y 6-2 para sellar su pasaje a la final luego de 2 horas y 30 minutos de juego. Rafa se las verá mañana con el sudafricano Kevin Anderson, que en el primer turno eliminó al español Pablo Carreño por 4-6, 7-5, 6-3 y 6-4.
Una bestia: campeón de 2010 y 2013 en Nueva York, Nadal jugará mañana su 23ª final de Grand Slam (acumula 15) y la tercera de este año en un Major, con la intención de añadir el título del US Open a su 10º del Roland Garros.
Del Potro cerró dos semanas que lo devolvieron al primer plano tenístico, con un partido épico ante el austríaco Dominic Thiem, viniendo de atrás para remontarlo en cinco sets, y una noche inolvidable ante el ex Nº 1 del mundo, el suizo Roger Federer, al que martirizó a puros “martillazos”.
Anoche el que sacó esa herramienta fue Nadal, que por momentos se pareció a ese frontón inexpugnable que devolvió tiros increíbles, esos que desmoralizan a sus rivales y los termina minando desde el punto de vista mental.
No tiene nada que reprocharse el tandilense, que jugó un primer set de altísimo nivel, hasta que mermó físicamente y Rafa le encontró su punto débil: el revés. El español fue agresivo con su derecha y evitó que Juan Martín pudiese pegar con comodidad.
Cuando comenzó el segundo set, Nadal dijo presente. Le quebró el saque en cuatro ocasiones consecutivas y se encaminó hacia una victoria segura. Se llevó el parcial por 6-0 en apenas 27 minutos y se colocó 3-0 arriba en el tercero.
Cada uno mantuvo su servicio y al Nº 1 del mundo no le tembló el pulso para irse adelante 6-3 luego de 42 minutos.
Del Potro no mostró signos de recuperación y tampoco pudo lograr que el público lo empujara. Una versión venida a menos del argentino corrió por el fondo de la cancha de un lado a otro sin encontrar respuestas para contrarrestar ese vendaval.
Nadal olfateó a su presa herida y no dejó pasar la oportunidad. Delpo ganó su saque para 1-0 en el cuarto set, pero el español hizo dos breaks para 5-1 y luego le puso el moño a la noche con un abrumador 6-2 en 31 minutos más.
La gente despidió a Del Potro con una ovación, no por lo expuesto anoche sino por lo producido en estas dos semanas en las que regresó para decir presente.
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