Las charlas telefónicas se venían dando desde hace un mes. Ariel Rojas avisó que tenía ganas de pegar la vuelta al Millo, que no la estaba pasando bien en Cruz Azul y que las posibilidades de otros países tampoco lo seducían. Desde River le pusieron una sola condición: no iban a pagar la ficha y que tenía que arreglar la desvinculación por su cuenta. Rojas y su representante, Hernán Berman, se pusieron en campaña y la salida se terminó de cerrar ayer, para que el pase a River sea casi un hecho consumado, Rojas se sumará la semana que viene, firmará un contrato por dos años y medio y ganará una prima similar a la que le habían ofrecido para quedarse en 2015, cuando decidió no renovar y pegar el salto a México.
En México Rojas arrancó bien, jugando mucho en la primera temporada, pero luego su nivel no se sostuvo y este año apenas jugó 1 partido de los 7 que disputó el equipo en el torneo. La salida del fútbol mexicano de la Libertadores también fue un golpe para las ganas de competir. Todo lo contrario de lo que puede vivir en River.
Con Gallardo, todo okey
Rojas se fue de River a mediados del 2015, hubo enojos de la dirigencia por irse libre, pero su relación con el DT fue buena. Rojas le avisó a Gallardo varios meses antes que no iba a renovar y que había tomado una decisión. Gallardo automáticamente lo empezó a medir en los entrenamientos para saber su grado de compromiso y Rojas tal como le prometió, mantuvo el nivel de trabajo y de competitividad. En algún momento perdió el puesto que era suyo desde el gran 2014 que tuvo. Pero lo recuperó a fuerza de entrenamientos y buena onda con el grupo. El partido final ante Cruzeiro en los cuartos de final de la Libertadores, en aquel partido épico donde fue una de las figuras, marcó la tendencia de un final que al menos le dejaba al Chino la puerta abierta con el DT para volver a sumarse al proyecto.
Tácticamente clave
De este modo Rojas, un jugador tácticamente clave en lo que fue la Copa Sudamericana del 2014 y el subcampeonato del torneo local, ahora regresa para aportar el juego que el equipo anda necesitando en la gestación. Rojas tiene 111 partidos en la primera de River y un 2014 letal en el juego, porque salió campeón jugando con Ramón de volante por la izquierda jugando de una manera y también dio la vuelta con Gallardo armando un tándem con Vangioni y Pisculichi que aun hoy la gente recuerda.
Ahora sólo restan los papeles, la llegada y la puesta a punto para el trabajo. Rojas viene con pretemporada hecha y con falta de competencia, pero listo para volver a jugar la Libertadores.
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