
La Argentina compró US$808 millones en Derechos Especiales de Giro al Tesoro de EE.UU. y podrá afrontar el pago de casi US$880 millones en intereses.
El Gobierno nacional concretó una operación financiera con el Tesoro de Estados Unidos que le permitirá afrontar el primer vencimiento del año con el Fondo Monetario Internacional (FMI).
Según datos oficiales, la Argentina adquirió US$808 millones en Derechos Especiales de Giro (DEG), la moneda de cuenta del organismo, con los que cubrirá el pago de intereses por unos US$878 millones previsto para el primer día hábil de febrero.
Se trata de una maniobra similar a la utilizada en octubre pasado, cuando el país recibió alrededor de US$1.185 millones en DEG del Tesoro estadounidense y los destinó a cumplir compromisos con el propio Fondo.
En el mercado interpretan que la operatoria se realizó bajo el esquema de swap con el Fondo de Estabilización Cambiaria (ESF, por sus siglas en inglés), un mecanismo que permite acceder a DEG sin utilizar reservas propias del Banco Central.
El vencimiento llega en un contexto de depósitos en dólares del Tesoro en niveles mínimos. Al último dato disponible del BCRA, esos fondos equivalían a apenas US$156 millones, por lo que la asistencia de Estados Unidos resultó clave para completar el monto necesario. Desde el Palacio de Hacienda aseguran que el giro se realizará “en tiempo y forma”.
El pago coincide con una etapa sensible del programa económico: durante febrero se llevará adelante la segunda revisión del acuerdo con el FMI, de la que podría surgir un nuevo desembolso por US$1.000 millones. Allí, el Gobierno deberá exhibir el desempeño de dos variables centrales: el resultado fiscal y la acumulación de reservas internacionales.
En materia fiscal, el Ejecutivo llega con números favorables. El cierre de 2025 mostró un superávit primario cercano al 1,4% del Producto Bruto Interno (PBI), por encima de la meta pactada del 1,3%, y un superávit financiero equivalente a alrededor del 0,2% del PBI. Este cumplimiento es uno de los principales activos del equipo económico frente al organismo.
Distinto es el panorama en reservas. De acuerdo con estimaciones privadas, la meta de acumulación se incumplió en más de US$11.000 millones, lo que obligará al Gobierno a solicitar un nuevo waiver o dispensa. La compra de dólares había sido el principal reclamo del FMI en los últimos meses, razón por la cual el reciente cambio de estrategia del Banco Central -que en enero adquirió más de US$1.100 millones- fue leído como una señal hacia Washington.
El propio ministro de Economía, Luis Caputo, abordó este tema en su último encuentro con la titular del Fondo, Kristalina Georgieva, durante el Foro de Davos. Tras un cruce informal, la directora gerente elogió públicamente “el sólido desempeño de la economía argentina y el progreso en la acumulación de reservas”, mensaje que fue replicado por el funcionario.
En las últimas 15 ruedas, la autoridad monetaria sumó cerca de US$978 millones y llevó las reservas brutas a US$45.561 millones, el nivel más alto desde septiembre de 2021. Ese movimiento fortalece la posición del Gobierno de cara a la revisión, aunque no alcanza para revertir el incumplimiento de la meta pactada.
Mientras tanto, el calendario con el FMI sigue cargado: a lo largo de 2026, la Argentina enfrenta vencimientos por más de 3.200 millones de DEG, equivalentes hoy a unos US$4.667 millones. El primer paso de ese recorrido se concretará este lunes, en una operación que combina ingeniería financiera, respaldo externo y una apuesta a ganar tiempo hasta la llegada de los próximos dólares del organismo.
En el Ministerio de Economía evitan precisar la fecha de arribo de la misión técnica del Fondo y se limitan a señalar que será “en febrero”. Lo cierto es que los enviados pondrán el foco, una vez más, en la dinámica de las reservas. Todo indica que habrá una nueva dispensa; la incógnita es cuán exigente será el nuevo objetivo que fijará el FMI en un año clave para la sostenibilidad del programa.