La situación afecta tanto a varones como mujeres de entre 18 y 25 años, según Observatorio de la Deuda Social Argentina de la Universidad Católica.
Un estudio de un Universidad Católica (UCA) reveló datos alarmantes que indican que siete de cada diez jóvenes en la Argentina están inactivos, desocupados, o tienen un empleo informal. Se trata de una situación que afecta tanto a varones como mujeres de entre 18 y 25 años, que a su vez pone de manifiesto el deterioro de la movilidad social.
El investigador del Observatorio de la Deuda Social Argentina de la Universidad Católica Argentina, Eduardo Donza, en declaraciones a Radio Rivadavia, explicó además que esta problema se presenta en forma muy disímil según el nivel socioeconómico.
“Es muy marcada la diferencia, en el nivel socioeconómico más alto encontramos un porcentaje muy elevado de jóvenes que terminaron la universidad o la están terminando, mientras que en el nivel más bajo encontramos un porcentaje elevado que no ha terminado la secundaria, lo que los inhabilita para el futuro”, sostuvo.
Por su parte, el estudio analizó lo que se denomina “herencia”, que en este caso tiene una connotación negativa. “Cuando lo analizamos en cuanto a la calidad de empleo del jefe o la jefa de hogar, hay una diferencia muy marcada porque se observa que esto se replica: si el joven pertenece a un hogar con empleo precario, la situación se replica, lo que muestra cómo en el país hemos perdido la movilidad social ascendente”, definió.
En este contexto, el experto subrayó que no es una cuestión de cada joven por no esforzarse lo suficiente, sino que “hay un país que los va excluyendo”.
Mientras que sostuvo que si se miran los últimos 25 años, Argentina nunca logró bajar del 25% de pobreza y aunque hubo período con tasas de crecimiento importantes, como fue en 2004/2005, «igualmente no se ha podido bajar la precariedad laboral”, acotó Donza.
“Esto nos hace pensar que el problema es muy serio, mucho más serio que cambiar un modelo económico o un gobierno”, subrayó.
Además, se refirió al malestar psicológico que entraña el problema de empleo y destacó que el 21% de los jóvenes presentan síntomas de depresión y ansiedad, si bien también eso difiere según el estrato social.
“En el nivel más alto, ese porcentaje es del 15% y aumenta a casi 29% en el nivel socioeconómico más bajo. Los datos que aparecen lamentablemente como noticias, que son cada vez más seguidas, se refieren a los suicidios. Muestra cómo el malestar psicológico se retroalimenta con otra cuestión que tiene que ver con el hecho de no contar con amigos”, comentó.
En este punto, el investigador alertó que el 15% de los jóvenes de los estratos más bajos manifestaron no tener amigos, algo que se reduce notoriamente en el nivel más alto, donde ese porcentaje es de solo 2%.
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