Un informe del Instituto Argentino de Estudios Técnicos, Económicos y Sociales (IAETES) reveló que durante el primer año de la Revisión Quinquenal Tarifaria 2025-2030 las tarifas eléctricas del Área Metropolitana de Buenos Aires aumentaron entre 29% y 34% nominal.

El nuevo esquema tarifario para el servicio eléctrico en AMBA comenzó a mostrar sus primeros resultados con una combinación que genera preocupación entre los usuarios: fuertes aumentos en las facturas y una calidad del suministro que, en algunos sectores, no acompañó la suba de costos.

Según un informe elaborado por el Instituto Argentino de Estudios Técnicos, Económicos y Sociales (IAETES), las tarifas eléctricas registraron incrementos de entre 29% y 34% durante el primer año de la Revisión Quinquenal Tarifaria (RQT) 2025-2030, pero el desempeño de las distribuidoras presentó diferencias significativas.

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El estudio analiza el período comprendido entre abril de 2025 y mayo de 2026 y toma como referencia el Semestre 58 del servicio técnico -correspondiente a marzo-agosto de 2025-, el primero bajo las nuevas exigencias regulatorias. La RQT estableció metas más estrictas que el esquema anterior, con reducciones progresivas de hasta el 50% en la frecuencia y duración de los cortes para 2029 en los partidos con mayores problemas históricos.

Retroceso en Edesur

En ese contexto, el comportamiento de las dos principales empresas del AMBA fue dispar. Mientras Edenor logró ubicarse dentro de los parámetros fijados por el Ente Nacional Regulador de la Electricidad (ENRE), Edesur mostró un retroceso en sus indicadores de calidad.

El ENRE mide el desempeño del servicio a través de dos variables principales: el SAIFI, que registra la frecuencia promedio de interrupciones por usuario, y el SAIDI, que mide la duración de esas interrupciones. Para Edenor el límite establecido es de un SAIFI de 2,64 cortes y un SAIDI de 5,04 horas, mientras que para EDESUR los parámetros son más exigentes por el mayor retraso acumulado en la calidad del servicio: un SAIFI de 2,07 y un SAIDI de 3,81 horas.

Los números del informe muestran que EDENOR operó durante el Semestre 58 con un SAIFI de 1,45 -un 45% por debajo del máximo permitido- y un SAIDI de 3,52 horas, equivalente a un 30% menos que el límite regulatorio.

La situación fue diferente en Edesur. La distribuidora del sur del conurbano registró un SAIFI de 5,04, un 243% superior al objetivo establecido, y un SAIDI de 11,06 horas, un 190% por encima del parámetro. Desde IAETES remarcaron que la diferencia entre ambas empresas “no es marginal sino estructural” y señalaron que el inicio de la nueva etapa tarifaria encontró a Edesur con un nivel de calidad “peor que el cierre del período anterior”.

“El primer semestre de la nueva RQT es peor que el último del período anterior. EDESUR no arrancó el quinquenio desde un punto malo para luego mejorar: arrancó desde un punto malo y empeoró”, indicaron desde el instituto.

Situaciones desiguales

El informe también puso el foco en el impacto del nuevo esquema de segmentación de usuarios y subsidios impulsado por la Secretaría de Energía. De acuerdo con el análisis, en mayo de este año el precio efectivo de la energía para los usuarios de nivel N2 aumentó 80,8%, más del triple de la inflación registrada en el período. En cambio, para los usuarios N3 el incremento fue apenas del 8,7%.

El estudio advierte que esta diferencia generó situaciones desiguales incluso entre vecinos con consumos similares. “Tres vecinos del mismo barrio, con el mismo consumo de 298 kWh por mes, vivieron trayectorias radicalmente distintas”, señaló el documento.

Uno de los puntos cuestionados por IAETES es que el esquema actual de subsidios otorga un mayor beneficio absoluto a quienes consumen más energía. El descuento aplicado equivale a $73,32 por kWh dentro del bloque subsidiado de los primeros 300 kWh mensuales, por lo que el ahorro total en pesos aumenta a medida que crece el consumo.

Según el informe, esta lógica puede resultar regresiva si el mayor consumo está vinculado a viviendas con peores condiciones habitacionales y no necesariamente a un uso excesivo de electricidad.

La distribución territorial del deterioro también aparece como uno de los aspectos centrales del análisis. Los problemas más graves se concentran en el segundo y tercer cordón del conurbano bonaerense, especialmente en zonas con mayor vulnerabilidad social y menor densidad de usuarios por kilómetro de red.

Los distritos más afectados

Entre los casos más críticos aparece San Vicente, que registró el mayor nivel de interrupciones del área de concesión: un SAIFI de 22,67 cortes promedio por usuario en el semestre, equivalente a una interrupción aproximadamente cada ocho días. El valor contrasta con el sendero regulatorio previsto, fijado en 2,8.

También se destaca Cañuelas, donde se registró la mayor duración acumulada de cortes: 38,57 horas semestrales, casi seis veces por encima del parámetro establecido. El impacto allí se vuelve especialmente relevante por la actividad agroindustrial y las cadenas de frío, donde cada hora sin suministro puede generar pérdidas económicas.

Para IAETES, la concentración de incumplimientos en territorios más vulnerables responde a un problema estructural asociado a la inversión histórica en infraestructura. El informe plantea que existe un patrón vinculado a zonas donde ampliar y mantener la red implica mayores costos y menor visibilidad política.

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