El combustible llegó a US$ 4,44 por galón en promedio nacional y el diésel alcanzó un récord. El incremento ocurre en medio de las interrupciones petroleras provocadas por la guerra en el Estrecho de Ormuz.

El precio del combustible volvió a aumentar en Estados Unidos y alcanzó nuevos máximos en medio de las restricciones al suministro de petróleo provocadas por la guerra en Medio Oriente. Según la Asociación Estadounidense del Automóvil (AAA), el galón de gasolina regular (alrededor de 3,8 litros) llegó este jueves a un promedio nacional de US$ 4,4386, mientras que el diésel alcanzó US$ 6,3956, su máximo histórico.

El principal factor detrás de la escalada está relacionado con las dificultades para transportar petróleo desde Medio Oriente. Las restricciones en el Estrecho de Ormuz, por el ataque de los Estados Unidos e Israel a Irán, y los ataques contra infraestructura energética de Arabia Saudita redujeron las alternativas disponibles para trasladar crudo hacia los mercados internacionales.

El diésel llegó a US$ 6,40 por galón y marcó un nuevo récord nacional.

El diésel llegó a US$ 6,40 por galón y marcó un nuevo récord nacional.

Uno de los puntos centrales es el oleoducto East-West, una infraestructura de unos 1.200 kilómetros que permite transportar petróleo desde los yacimientos del este de Arabia Saudita hacia el mar Rojo. Tres estaciones de bombeo fueron dañadas recientemente en un ataque con drones, según fuentes citadas por la agencia de noticias Reuters. La interrupción generó nuevas dudas sobre la disponibilidad de crudo para los mercados internacionales.

La situación también impactó sobre las cotizaciones internacionales. Aunque el petróleo registró una baja durante la jornada del jueves, el Brent continuaba por encima de los US$ 100 por barril. Reuters señaló que Arabia Saudita comenzó a utilizar rutas alternativas a través de Omán para compensar parte de las dificultades generadas por los ataques.

El aumento de los combustibles no depende únicamente del valor del petróleo crudo. Los problemas de refinación también contribuyen a elevar el precio de la gasolina, el diésel y el combustible para aviones.

Las refinerías están destinando una mayor parte de su capacidad a la producción de diésel, cuyo precio alcanzó un récord. Esta decisión reduce la cantidad disponible de gasolina y puede mantener la presión sobre los valores que pagan los consumidores en las estaciones de servicio.

Los combustibles volvieron a subir en Estados Unidos en medio de las restricciones al suministro de petróleo.

Los combustibles volvieron a subir en Estados Unidos en medio de las restricciones al suministro de petróleo.

AAA señaló que el promedio nacional de la gasolina se encuentra nuevamente cerca del récord alcanzado este año, de US$ 4,56 por galón, registrado el 21 de mayo. El máximo histórico nacional fue de US$ 5,01, en junio de 2022.

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La energía tiene un efecto directo sobre la inflación porque el combustible forma parte del gasto de los hogares y también de los costos de transporte y producción de las empresas.

Por ese motivo, una prolongación del aumento puede trasladarse a otros precios de la economía. El impacto puede alcanzar desde el transporte de mercaderías hasta los costos de producción y los pasajes aéreos.

El escenario también agrega un desafío para la política monetaria estadounidense. La evolución de los precios de la energía es seguida de cerca por la Reserva Federal debido a su capacidad para generar nuevas presiones inflacionarias.

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