El exconductor de la señal de noticias liquidó a quien fue su compañera por varios años. "Cuando me vino a hacer ostentación de poder porque salía con el dueño del canal, la mandé al carajo".
Claudio Orellano contó todo lo que vivió -y que no les gustó nada de nada-en sus años de compartir la pantalla de Crónica Tevé con Anabella Ascar. El conductor insignia del canal de las noticias tenía mala relación con su colega, quien mantenía un vínculo afectivo con el dueño de la emisora, Ricardo García.
"Fue difícil. Hacía ostentación de poder. Me decía, ‘ay, con Héctor salí ayer a comer’. ¿A mí qué me importa?", lanzó Claudio quien, evidentemente, no guarda buenos recuerdos de los 6 años que compartió junto a Anabella, la pantalla de la conocida señal de noticias.
"Un día le dije que era una chupamedia. ¡Para qué! Al otro día llego, García me cita en la oficina. ‘Me dijo Anabel que vos dijiste que era una chupamedia’. ‘Y sí. Mire, me está llamando por eso’, le digo. ‘Es mi amiga’“, recordó, Orellano, sobre uno de los episodios puntuales que le tocó vivir junto a Ascar.
“‘Bueno, enséñele a su amiga a ser más profesional. Que lea los diarios. Que sepa lo que tiene que presentar. Porque me la paso las ocho horas diciéndole lo que hay que presentar’”, contó Claudia, sobre lo que fue su charla con García, por entonces dueño de la emisora. "Llegaba en bolas y no le importaba nada. No sabía nada".
"Cuando hubo un conflicto durante el que yo desaparecí durante dos horas porque me fui a una asamblea, pidió echarme. Y a García no le convenía echarme a mí. Además, me suspendió dos días, García, por culpa de ella”, amplió Claudio, sobre sus conflictos con Anabella, en los años en los que compartieron juntos en Crónica.
"La mejor época de Crónica fue cuando estuve yo, que ganamos 6 Martín Fierro, yo era la cara del canal. Anabella era una mera movilera. Apareció en el piso cuando empezó a salir con García. No era profesional y no le gustaba hacer las noticias. García no la blanqueaba. Anabella se llevaba mal con todo el mundo. Entonces, cuando me vino a hacer ostentación de poder, la mandé al carajo", cerró, tajante, Orellano.