La conductora dejó la previa de su programa a punto de salir al aire para ir corriendo a contener a su familia, atravesada por un inmenso dolor.
Ernestina Pais perdió su vida en un terrible accidente ferroviario que la tuvo como protagonista el último viernes, en horas de la tardecita. Y aunque, a lo largo de los años, la relación con Federica, su hermana, nunca fue "la mejor", la conductora salió corriendo de su lugar de trabajo, ni bien le informaron lo sucedido.
Federica estaba en las inmediaciones El Nueve, preparada para arrancar su programa, Argentina 12, en la señal de cable que se encuentra en el mismo edificio, en la zona de Palermo. Tenía que salir al aire a las 21.00 pero se enteró de la muerte de su hermana, pero en la previa de su informativo en horario central, se enteró de la trágica noticia que la golpeó de forma personal.
“Estaba en sala, preparándose. El programa va de 21 a 23, los productores fueron a contarle lo que estaba pasando y salió corriendo. Se levantó y se fue para contener a su familia”, contó Lola Cordero, periodista e integrante del programa, quien fue testigo presencial del accionar de Pais, tras enterarse de lo sucedido con su hermana, en una barrera ferroviaria, en la localidad de Martínez, perteneciente al partido de San Isidro.
En las primeras horas del último domingo, a un día y medio del fallecimiento de su hermana, Federica se hizo presente en la sala velatoria donde se despidió a Er nestina y, luego, acompañó a la familia, incluido Benicio, el hijo de la excomunicadora, al cementerio de la Chacarita, para compartir un último adiós.
La muerte de Ernestina trajo al presente su relación con su hermana, caracterizada por distintos conflictos con Federica. Las hermanas cargaron con la desaparición de su padre, José Miguel, cuando tenían 4 y 7 años respectivamente, a mano de comandos militares, durante la última Dictadura Militar. Algo que, claro, las "marcó para siempre".
“Nosotras somos así. La gente habla de esa relación, pero nada me obliga a ser la mejor amiga de Federica... “Las dos tenemos muy en claro que lo único que nos importa es nuestra vieja. Lo demás, nos da igual. Somos el agua y el aceite. Pero amo a mis sobrinos, ellos tienen relación con mis hijos y tenemos buen vínculo", confesó, Ernestina, dos años atrás.
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