El actor explicó cómo fueron sus años desde que perdió la visión. Y el motivo por el que ahora decidió no entrar al quirófano. "No hay seguridad...".
Diego Mesaglio, conocido por ser parte de la recordada ficción Chiquititas, superó el dolor tras perder la visión de uno de sus ojos, a consecuencia de un accidente con alcohol. Y ahora, varios años después, tiene la posibilidad de operarse pero se negó. Y explicó los motivos: "tengo un miedo muy grande, que es el de volver a sufrir".
"A mí me llegó el trasplante de córnea y no me voy a operar... Yo era una persona que se quejaba mucho, sin necesidad. Cuando me pasó lo del accidente, me quejaba más todavía", comenzó Diego, en una entrevista que brindó para el programa de stream, La bandurria.
"Tuve dos años que todo era peor, peor, peor... Hasta que a mí me dicen que perdí la visión del ojo. Me voy para mi casa, sesenta kilómetros llorando a la casa de mis viejos para almorzar, quedarme un rato ahí y, después, irme a mi casa. Y, cuando llego, estaba mi hermana con mi vieja, ponele discutiendo, entre comillas, porque se le habían quemado los churrascos".
"Por un lado, dije ´la punta madre, yo vengo de que me dijeron que me quedé ciego y vos quejándote por un churrasco´. Por otro lado, tenía una felicidad inmensa de que se estaban quejando por un churrasco y no porque me había quedado ciego. Yo, antes de tener el accidente, era una persona que lo único que me importaba era laburar, laburar o laburar", reconoció, Mesaglio.
"Y un martes, a la una de la madrugada, me cayó alcohol en el ojo y se me frenó la vida. Tardé un montón en darme cuenta que soy feliz llegando a mi casa y que me esperen con la comida, dándole de comer a mi perro o hago la pasadita por la casa de mis viejos. Les puedo asegurar que llega un momento que es lo único que importa", reflexionó, Diego.
"Me pone mal darme cuenta de que la gente vive como el ort... Te puedo asegurar que viajando tres años, todos los días al Hospital de Clínicas, yo era nada a las cosas que ves ahí. A mí me llegó el trasplante de córnea y no me voy a operar porque aparecieron complicaciones. No hay una seguridad de poder recuperar la visión".
"Tengo que hacer otras cosas. Y tengo un miedo muy grande, que es el miedo de volver a sufrir. Sufrí mucho, estuve cinco días sin poder dormir. La pasé mal, mal, mal, encerrado en mi casa, en mi departamento, con cuatro, cinco personas, que son las que más cercanas estaban. Hablé con esas personas y todas coincidieron en que no me quieren volver a ver sufrir de la manera que sufrí", se sinceró, Mesaglio.
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