
La conductora cerró su temporada de verano con un programa cargado de emoción, agradecimientos y nostalgia por el final de su estadía en Mar del Plata.
Mirtha Legrand cerró otra temporada de sus clásicos almuerzos en la costa y, como era de esperarse, no pudo ocultar su emoción al despedirse de Mar del Plata.
Anoche, la conductora se tomó un momento para agradecer el cariño de la gente en la que considera su segunda casa antes de emprender el regreso a Buenos Aires. Visiblemente conmovida, la "Chiqui" expresó: “Me han recibido tan bien… No tengo más que palabras de agradecimiento para mi equipo técnico y el personal. Han hecho de mí una persona muy feliz”.
Mirtha Legrand se despidió muy emocionada tras otra temporada de almuerzos en Mar del Plata.
La diva, que siente un amor profundo por La Feliz tras tantos años de salir al aire desde allí, se mostró emocionada durante la última emisión del mes. Mientras presentaba su look, dejó salir su lado más nostálgico con un par de frases que reflejaron lo mucho que le cuesta decir adiós cada verano. “Todo se acaba en este mundo”, soltó primero, y después agregó con pesar: “¡Qué lástima, todo se acaba!”.
Aunque hasta último momento no se sabía si iba a desembarcar en Mar del Plata, la diva finalmente se instaló en la ciudad balnearia el pasado 10 de enero para dar inicio a un nuevo ciclo de su histórico programa por la pantalla de El Trece.
Mirtha reafirmó una tradición que arrancó allá por 1968 y que ya es parte del ADN de los argentinos. En el debut de este año, la conductora recibió a invitados de lujo como las hermanas Soledad y Natalia Pastorutti, y el dúo Pimpinela, integrado por Joaquín y Lucía Galán. Durante el arranque, aprovechó para expresar toda su alegría por estar de vuelta y destacó las virtudes de la ciudad, desde sus playas y su gastronomía hasta la cartelera de los teatros, que definió como uno de los grandes atractivos de la temporada.
Para muchos enero se hizo eterno, pero para la "Chiqui" el tiempo pasó rápido. Se la vio disfrutando cada encuentro y el cariño incondicional de un público que la sigue a través de las generaciones.