S in lugar a dudas, la historia de amor que hace escasos días cristalizó su primer beso entre Raquel Zimmerman y Aldo Moretti, encarnados por Eugenia China Suárez y Gonzalo Heredia es una de las más relevantes y que más adhesión provoca dentro de la flamante trama de la tira Argentina, tierra de amor y venganza.
La ficción de Pol-Ka enmarcada en la pantalla de El Trece diariamente desde las 22, los retrata como el enamorado que intenta rescatar a la dulce y a la vez aguerrida joven polaca presa del burdel de turno. En la intimidad de los estudios de grabación, la dupla de actores, se expresa en primera persona y da cuenta del tenor de sus personajes y lo que genera esta novela ambientada en los años 30, que paradójicamente cobra notable vigencia y actualidad en estos tiempos.
“Estamos contando una historia de hace casi un siglo y es increíble que sigamos leyendo cosas que son actuales. Cosas que no se pudieron resolver. Obvio que la lucha viene desde tiempos ancestrales, pero lo que pasa es que antes no se escuchaba a la mujer, que tenía que estar en un lugar de sumisión constante y estaba aceptado que fuera así. Ahora está cambiando, si bien va a llevar muchos años, pero hay un verdadero cambio. Ojalá lo pueda ver la generación de nuestros hijos”, destaca, de entrada, la China, protagonista de este culebrón junto a su pareja Benjamín Vicuña.
“Contar algo a partir de la década del 30 te hace dar cuenta de la sociedad patriarcal en la que vivimos”, agrega de inmediato, su compañero, muy consustanciado con el cambio de paradigma que hoy se avizora.
“Yo nací en el 82. Mi viejo o mis abuelos creo, curtieron esa época, y entonces te ayuda a entender un poco cómo va a costar desmembrar todo lo que se quiere desmembrar hoy”, comenta Heredia.
“Es un gran desafío contar esta historia con la deconstrucción que empezamos a tener. Es interesante en ese punto qué resaltar de esta ficción para que sea espejo de la sociedad y qué no”, explica el galán entusiasmado con su rol.
“Cuando me llegaron los libros, dije: “El único personaje que puedo contar es éste”. En su momento, me habían hablado de Bruno (Albert Baró) y Torcuato. Para Bruno me veía muy grande y para Torcuato muy chico, no sé por qué lo imaginaba así. Aldo Moretti es un personaje qué sabía por dónde entrarle, cómo construirlo. Comienza de una forma y se modifica a lo largo de toda la historia y el arco dramático. Es todo lo contrario a Torcuato, el de Benjamín. Aldo es lo entrañable, es el comprador, es quien quiere rescatar a su amada de las garras tiranas de la oscuridad. Me gusta y me divierte”, sostiene este intérprete ante la risueña escucha de su coequiper.
Es que el papel que otorga vida Suárez, una mujer inmigrante víctima de trata de personas, es duro por donde se lo mire, pero, más allá de la trama ficticia, la actitud de la ex Teen Angels es de entera diversión y de enorme frescura.
“Mi personaje cómo víctima de trata, es un desafío desde todo punto de vista. Me parecía de mucho cuidado y muy actual. Vi The Handmaid’s Tale y me sirvió, más que nada, para ver el tipo de energía que tiene la protagonista (Elizabeth Moss) y es muy fuerte. Creo que me ayudan mucho los compañeros: Fernán Mirás, Gonzalo, Andrea Frigerio, lo que hacen ellos es increíble. Ya estar en el contexto del burdel, un lugar muy oscuro, te da escalofríos y es impresionante. Además los libros, por la forma en la que tengo que hablar, me ayudaron a crear a Raquel”, confiesa Eugenia.
“Con el idioma, más que el polaco en sí que lo podía hacer por fonética, me costó más ver cómo sostenerme cuando ella ya aprende más palabras en español y establecer cómo hablar en el resto de la tira. Eso es algo que se debe sostener en el tiempo y debés ser creíble y le encontré una musiquita con la ayuda de los directores”, refiere la China tras Camino al amor en 2014, su último trabajo en televisión, sumado a la participación como Susana Giménez en Sandro de América el año pasado.
“Como mujer, me parece tremendo saber que esto sigue pasando, saber que hay gente que sigue siendo cómplice, y es tremendo que todavía siga habiendo clientes. Si no hubiera clientes, la trata se terminaría. Que haya tantos cómplices y consumidores me parece tremendo. Hay políticos, policías, jueces, médicos”, asegura la chica sin perder la simpatía al conversar, aunque sus conceptos sean fuertes.
“A mí me encanta la televisión, empecé en ella, me encanta su ritmo y ver todos los días a la misma gente”, revela Suárez. “Si le hubiese dicho que no a esta tira y después la veía al aire, me moría. Me hubiese dado mucha bronca”, concluye.
Producir en el país en tiempos de crisis
’Es un gran mérito que apuesten a hacer una súper producción en un momento donde cuesta tanto producir y hacer cosas de calidad’, coincide la dupla actoral haciendo hincapié en el riesgo económico de invertir en tiempos de crisis. “Están de moda las novelas brasileñas, turcas, coreanas. Me parece que nosotros tenemos que defender lo nuestro y el hecho de que hayan redoblado la apuesta para hacer una ficción de esta envergadura está buenísimo. Está bueno apostar y ser parte de esto. A la productora misma le sube la vara artísticamente y en todo sentido. La verdad no me gusta hablar de números y de ganadores o perdedores, pero también hay algo de que, si la ficción nacional rinde y es vista se produce más”, acentúa Heredia.
“Estoy del lado del que hace, no del que critica”
Entre risas, complicidad, la confianza y sintonía que trasunta entre ambos, a Heredia y Suárez, les resulta muy grato llevar adelante el romance más importante en la historia de Argentina, tierra de amor y venganza. Lejos de temer a los detractores, se nota que les gusta contar con esa responsabilidad. Así, se explayan sobre las inevitables críticas que, a veces, el trabajo expuesto, por sí solo genera. “Cuando uno hace algo siempre va a ser criticado o visto. Para mí, la palabra crítica es nefasta. Creo que ni a los propios críticos le gusta que le digan así, porque esa palabra habla de alguien que no hace y mira hacer y opina. Yo siempre voy a estar del lado del que hace”, señala Gonzalo. “Aprendí a darme cuenta de que cuánto más críticas hay, más se está viendo lo que haces, y también hay un poco de envidia. Me di cuenta el año pasado cuando escribí un libro y al lanzar la novela alguno dijo: ‘¿Es actor y quiere ser escritor?’. Uno hace cosas y siempre del otro lado va a generar algo. Me doy cuenta además de donde viene y me relajo en cuanto a eso también”, dispara el actor. Mientras, la China asegura estar “acostumbradísima”’. “Me han pegado de todos lados así que le doy poca bola a lo que se dice o a la crítica. Aprendí eso. En especial si es de mala leche”, revela la actriz de 27 años, tan célebre por sus labores actorales como por sus tórridos y muy prenseados romances con celebridades como Nicolás Cabré, el cantante español David Bisbal, y ahora el de Benjampin Vicuña, quien rompió con Pampita por ella tras aquel mentado incidente del trailer de grabación.
La pareja y la actuación
Tanto China Suárez como Gonzalo Heredia comparten el amor por la misma profesión con sus respectivas parejas: Benjamín Vicuña y Brenda Gandini. Pero los actores, dicen saber separar bien la cotidianeidad de la vida diaria de las vivencias propias de la profesión. “Yo no lo veo. Cuando él hace exteriores, yo hago piso. Y cuando él hace piso, yo hago exteriores. ¡Parece a propósito! Lo veo menos que antes”, comenta con gracia la chica que tiene de compañero de elenco a su enamorado Benjamín Vicuña. “Quizá en algún capítulo más adelante nos crucemos. Por suerte pude manejar bien los tiempos con Magnolia (la hija de ambos). La traigo acá a veces. Pensé que lo iba a hacer más, pero hay escenas bastante violentas, difíciles y de mucho texto, y me desconcentra. Hay veces en que almuerzo en casa porque vivo a cinco minutos y es un placer. Lo estoy manejando bien. Pensé que iba a ser más duro”, resalta Eugenia. En tanto, el hombre que hasta hace poco protagonizaba la exitosa pieza teatral Perfectos desconocidos, de la que se bajó por el trabajo en la novela, es más categórico. “Yo hago televisión, teatro y radio, así que trato de no hablar de actuación en casa porque ya estoy con los huevos llenos”, lanza Gonzalo. “No nos podemos llevar el trabajo a casa porque siendo dos actores nos agotaríamos”, culmina.
comentar