CREE QUE SOMOS ARTiFICES DE NUESTRO DESTINO. NO HA PERDIDO LA CAPACIDAD DE ASOMBRO NI SE SIENTE DE VUELTA DE NADA. DICE QUE SUFRIR NO NOS HACE MEJORES PERSONAS. PIENSA QUE LA PAZ ESTa DENTRO DE CADA UNO Y QUE HAY QUE ENFRENTAR LA VIDA CON CORAJE.

Ana María Cores, - protagonista de Musiquitas, obra para chicos de Jorge Maestro y Sergio Vainman (en el Teatro CC 25 de Mayo, Triunvirato 4444, sábados y domingos 15hs) - admite que su karma es no haber logrado concebir una relación amorosa perdurable.

Del paso del tiempo, ¿qué la preocupa?

-En el paso del tiempo hay cosas buenas y malas. Lo bueno es que uno tiene más experiencia, le da más valor a las cosas reales e importantes de la vida, como la salud, la familia y los amigos. Lo malo es que uno empieza a tener problemas, se hace presente la decadencia cercana a la muerte y comienzan a preocupar la soledad, la enfermedad y el tener una mala vejez.

¿Somos artífices de nuestro camino?

-Absolutamente. Con sus pensamientos y con sus actos uno va creando su propio destino. Hasta cierta edad, se le puede echar la culpa a los padres, pero después la vida es lo que vos hacés de ella.

¿Cómo anda de su capacidad para el asombro?

-Todavía me encanta sorprenderme con la naturaleza y con las cosas que voy aprendiendo en la vida.

¿Qué activa su emoción?

-La gente que es capaz de hacer algo por el otro, que piensa cómo puede ayudar tanto a la naturaleza, a los animales como a las personas.

¿Todos somos prescindibles o nadie es irremplazable?

-Todos somos únicos y, en ese sentido, somos irremplazables.

¿Se siente de vuelta de algo?

-No. Yo sigo yendo. Para mí, la vida es un constante ir, tomar distintos caminos. Yo no vuelvo, voy hacia adelante con el bagaje de lo que aprendí en el camino.

¿Cómo califica su vínculo con los demás?

-Lo primero que hago observar y escuchar, porque eso me da la pauta de con quien estoy y yo me abro o no según con quién estoy.

En este aspecto, ¿qué papel juega su percepción?

-Es esencial. La primera impresión vale muchísimo, luego uno puede corregir algunas cosas.

¿Qué espera de la gente?

-Nada. Cuando encuentro alguien afín, me puedo relacionar bien. Esperar algo de los demás puede llevarte a una decepción. No hay que poner muchas expectativas porque, en general, no se concretan.

¿Y la gente de usted?

-No lo sé. Intento ir cada vez más relajada y los que se juntan conmigo es porque les gusto o porque algo de mi les interesa y los que no, no.

En el orden público, ¿siente que debe responder a la imagen que construyó?

-No. Yo trato de ser lo más honesta posible conmigo y con lo que hago. El mucho o poco talento que tenga lo definirán los demás. Yo no trato ser cada vez más mejor persona.

¿Cuál es su karma?

-No haber podido tener una relación amorosa que perdure.

¿Qué cruz querría dejar de cargar?

-Yo voy dejando mochilas y personas todo el tiempo. Ciertas personas te acompañan toda la vida, otras las vas dejando en algunas paradas o toman otros caminos. Yo quiero ir liviana por la vida. No me interesa sufrir, ni cargar con cosas que no tienen que ver conmigo.

El sufrimiento, ¿nos hacen mejores personas?

-No. Lo que nos hace mejores es trabajar para serlo. El sufrimiento te viene por distintas razones, por personas que te van dejando o porque fallecen y por dolores que puedan pasar, pero no creo que el sufrimiento te haga crecer. A veces, el fracaso te puede enseñar, pero no creo que haya que sufrir para mejorar. Lo que nos mejora es tratar de ser felices.

En medio del vértigo, ¿cómo encuentra la paz?

-La paz está dentro de uno. Si la buscás afuera, no la vas a encontrar. Hay que trabajar todos los días para que siga creciendo.

¿Para qué redobla fuerzas?

-Para todo. Creo que a la vida hay que vivirla con fuerza y con coraje. Hay que estudiar, trabajar y llevar adelante cada una de las cosas que a uno le tocan enfrentar. En ese sentido, considero que la tenacidad es una de las herramientas más importantes que se puedan tener.

Por último, ¿usted vive cada día como si fuese el último?

-Esa es la idea. Vivir, no transcurrir. Vivir disfrutando cada momento. No creo que la felicidad sea sólo una palabra, algo que viene y se va. Yo creo que la felicidad es la suma de pequeños momentos, como disfrutar de una comida, de una charla con los amigos o con la familia, de tus mascotas, de tu casa. Yo disfruto mucho de mi soledad. Me encanta estar sola en casa.

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