Primero se sorprendió con el ofrecimiento del capocómico, pero hoy disfruta de los ensayos y se prepara para el estreno: "'Antonio es bravísimo', me decían todos. Para mí es un gran maestro", asegura.

Noelia Marzol irrumpió en la televisión de la mano de Marley. Enseguida llamó la atención por su belleza, sus curvas bien pronunciadas y un encanto muy particular.

Pero a medida que fueron pasando los programas, la rubia se ganó un espacio de la mano de su talento. Si bien la belleza fue lo primero que impactó, claramente supo hacerse lugar gracias a su improvisación y gran capacidad para la repentización, condición imprescindible para seguirle el tren a Marley.

Y justo en uno de esos programas fue que la vio Antonio Gasalla y la eligió para hacer de su hija en el estreno de la segunda parte de la obra Más Respeto que Soy tu Madre.

Un papel que para ella marcará su estreno en el teatro de este tipo, ya que sus únicas apariciones en las tablas habían sido en el teatro de revistas y con muy poco texto. "Me llamó un asistente de Antonio y me dijo que me quería para la obra. 'Sí, claro. ¿Cuándo hago el casting?', le dije. 'No, ya estás elegida para la obra', me dijo. Casi me muero", cuenta Noelia con la felicidad de una nena a quien le regalaron su primera muñeca y aún no cae en la realidad.

l ¿Cuál fue la primera reacción en el debut de los ensayos?

-Tengo que ser sincera, al principio sentí pánico, miedo. Sobre todo cuando me empezó a nombrar todo el elenco que iba a estar conmigo. Sentí que estaba rodeada de grosos, de tipos que tienen una trayectoria tremenda. Yo estudié teatro pero nunca había hecho texto, siempre participé en revistas. Pero a medida que pasaron los ensayos, me fui relajando, de a poco empecé a disfrutar y a sentir lo que era estar arriba del escenario con ellos. Además Antonio es un maestro, todo el tiempo te enseña, te aconseja. Y no sólo él, ver a mis compañeros también es un aprendizaje constante.

l ¿Hablaste con Antonio de cómo se dio tu elección para la obra?

-Sí, claro. Él me dijo que un día estaba viendo el programa (La Nave de Marley) y hubo una respuesta que yo le di a Marley que le llamó la atención y pensó que el papel era para mí. Lo que pasa es que a Antonio le gusta mucho la naturalidad a la hora de trabajar, si bien hay una letra y un texto que seguir, el siempre mira mucho lo que es la impronta de cada uno y eso fue lo que le gustó de mí.

l Se habla mucho acerca del carácter de Gasalla. ¿Es tan cascarrabias como dicen?

-(Risas) Yo aprendo mucho de las indicaciones que me da Antonio. La verdad que cuando conté que iba a trabajar con él todo el mundo me decía: "Pobre, la que te espera, preparate porque Antonio es bravísimo". Pero la verdad es que nada que ver, es cierto que es una persona exigente en el laburo, te pide que llegues a tiempo, eso le molesta mucho, que llegues al ensayo sabiendo la letra y que respetes las pautas y los tiempos que él marca como director. Pero no está mal eso, todo lo contrario, es la base de cualquier éxito. Yo nunca tuve ningún conflicto, estoy muy bien, se puede laburar muy bien. Antonio te da tiempo para incorporar el personaje, te deja que le vayas buscando la impronta a lo que el pensó. Jamás me apuró ni me trató mal. Es exigente, obvio, pero dentro del trabajo.

l Me decís que Gasalla odia que lleguen tarde. ¿Hiciste buena letra vos?

-Sí, totalmente. Hasta ahora vengo perfecta. No me animaría a llegar tarde, no quiero pensar en eso...

l ¿Cómo es tu personaje en la obra?

-Voy a ser Sofía Bertotti, la misma que en la primera parte de la obra, pero con cuatro años más (Mariana Melinc hizo de hija de Gasalla en la primera parte de Más Respeto... y en ese momento era una adolescente que se ganaba la vida filmándose para tener charlas eróticas por Internet) es decir 18 años, por lo que tendrán que tener algo de imaginación (N. de R.: en la vida real Noelia tiene 27) Sofía sigue con las mismas inquietudes, mucho más "caliente" y lanzada y ya anticipo que voy a tener varios chongos. Si bien no en esta parte, el personaje tiene que ver mucho conmigo. Yo soy relajada, vivo la vida, me gusta disfrutar y pasarla bien. En mi familia son todos universitarios, todos se dedicaron al estudio y yo soy la única que eligió este camino. Soy medio la oveja negra de la familia, pero me gusta, es lo que quise ser y por suerte hoy puedo.

l ¿Cuánto tuvo que ver Marley con todo lo que te está pasando hoy?

-Mucho. Yo siento que una cosa me fue llevando a la otra, todo en mi carrera se fue dando de a poco, paso tras paso. Pero no tengo dudas que el gran empujón me lo dio Marley y todo lo que me pasa hoy no hubiese sido posible si no me hubiese cruzado con Marley en mi vida. El me ayudó a crecer y le voy a estar eternamente agradecida. Me dio lo mejor de él, esa facilidad que tiene para enfrentar nuestro laburo de manera descontracturada, eso de reírnos de nosotros mismos, algo que suele ser muy difícil de entender. Con una generosidad muy grande, nunca me puso un límite, me sumó a su grupo desde un primer momento y en el programa fui creciendo a su lado y si me gané un lugar fue porque él tuvo la capacidad de ver algo en mí, pero sobre todo la generosidad de dármelo.

l Te incorporás en una obra que fue un éxito en su primera parte. ¿Pensaste en tus sensaciones el día del debut?

-Uff, en todo momento pienso en eso. Siento muchos nervios, a veces pienso en esa primera función y digo: "¿Y si me olvido la letra?". Por ahí se me queda la mente en blanco y me olvido todo lo que hasta ahora estamos repasando tantas veces. Por suerte tengo un elenco con la capacidad para ayudarme en el caso de que me pase eso. Pero voy a poner todo para que no suceda nada, aunque sin dudas esa primera función no será un momento fácil de pasar.

l ¿Armaste ya el próximo año?

-Todavía no. Tengo varias propuestas para hacer televisión y la verdad es que eso me entusiasma mucho. Pero la verdad es que en este momento estoy muy metida con los ensayos y no quiero mezclar las cosas. Porque si bien Antonio no te pone ninguna traba, se que con la tele a veces se hace difícil cumplir con los horarios y no quiero faltar el respeto a mis compañeros. Cuando después empecemos con las funciones, ya voy a tener un horario fijo y entonces sí me voy a decidir. Por ahora escucho todas las ofertas.

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