Galán durante años y años, decidió dejar atrás la fama y reconocimiento conseguidos, para empezar una nueva vida alejada de todo.
Alejando del mundo del espectáculo hace algunos años siendo uno de los galanes que supo cosechar y sembrar la tele, Sebastián Estévanez contó cómo es su vida en la actualidad. A qué se dedica en un rubro que nada tiene que ver con la actuación, las largas horas de grabaciones y con los libretos de ficciones. "Hay que involucrarse...".
"Me tenté, pero estoy más dedicado a la construcción. No soy obrero pero me encantaría serlo”, contó Sebastián, dedicado al mundo de la construcción, al ser consultado por la posibilidad de volver a hacer ficción, y continuar con la segunda parte de Dulce amor, la novela que supo ser éxito en la pantalla de Telefe.
“Estoy empezando a construir, tenés que rodearte de un buen equipo: arquitectos, ingenieros, plomeros, electricistas y albañiles... Hay que involucrarse, se puede”, contó, el exactor, al aire de Perros de la calle -en Urbana Play- sobre como viene armando su empresa, de algunos años a la actualidad tras dejar los libretos y las largas horas de grabaciones.
“La actuación la extraño muchísimo, pero sería difícil hacer las dos cosas, te consume mucho tiempo el tema de la construcción. En los últimos años que venía laburando, sentía que necesitaba estar más tiempo con mi mujer y mis hijos”, contó Estévanez, sobre la razón que lo alejó del mundo de la actuación.
“Mi papá- Quique Estevánez, conocido productor de telenovelas- me bancó porque es un poco normal en la familia cambiar de rumbo y estar preparado para lo que pinte, siempre fui variando de laburos", compartió Sebastián, en el programa de Andy Kunetzsoff.
“A Marley -el conductor de tele- lo ayudé a que haga la casa, me pidió asesoramiento. Le fui armando los equipos de laburo. Es una especie de producción general lo que hago”, contó Estévanez, sobre uno de los famosos para los que trabajó.
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